Una, la más pequeña,
la que apenas pude conocer,
Habita ahora en un mar de plata.
Se fue a poco de nacer.
Su recuerdo, como las olas contra la roca,
salpica lágrimas contra mi pecho,
dejándome un gusto salado en la boca.
La otra,
que compartió conmigo su pasado,
sin mirar atrás,
así, nada más,
se fue con un pescado.
martes, 28 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario