viernes, 2 de mayo de 2008

La cruel hora ha llegado. Adios.

Con todo el dolor que me provoca abandonar algunas cosas, es momento de dejar este blog.
Las razones son bien claras.
El dolor, como todo, se supera. La bronca, pasa. De una manera u otra se transforma en otra cosa. O por lo menos, debemos tratar de transformarla en otra cosa. Yo lo hice o traté de hacerlo. Traté que toda mi bronca se transformara en palabras.
Desde chico intenté erradicar mis miedos, mis frustraciones transformándolos en historias. Mis fantasías terminaban en cuentos sobre guerras, actores encerrados en su camarín, locos que tocaban músicas sordas, etc.
Esto no quiere decir que ya he resuelto todo cuanto ha pasado en el pasado. O lo que me pasa en el presente. Los que me rodean lo saben mejor que yo…

Pero este ha dejado de ser un lugar anónimo. Un lugar donde pueda expresarme libremente, sin autocensura. De alguna manera alguien ha levantado el velo protector del anonimato, y quien no debía, leyó lo que nunca debió leer. Aunque, debo confesar, desde hace unos meses fantaseaba con mostrarle (en algún momento) lo que me había provocado, y las palabras que había vomitado por ella.
Tal vez porque nunca me demostró que hubiera comprendido. Por lo menos, nunca lo sentí.

Bien, llegó la hora. Nunca llega cuando uno quiere, sino cuando toca. Es hora de sacarse el sombrero, mirar al cielo y agradecer por los momentos compartidos.
Es hora que Cyrano diga su última frase. Aquella que le oí decir hace mucho y me cautivó para siempre:
“No hay lucha más noble que aquella que se sabe perdida”.

Hasta siempre.
C.d.B.

martes, 22 de abril de 2008

Mis distintos nombres

Me han llamado de distintas maneras a lo largo del tiempo.
Me han dicho Cyracho, Cyrachín, Cyrachete, Pirulo, Boludo, Bolú, Culo Pesado, Forro (varias veces), Digu, Hijo, Alumno, Ciudadano, Usuario.
Algunos aduladores me dijeron Escritor (ja, fue mucho, en serio), Tanguero, Rockerito, Melanco, Zurdo, Facho, Desconsiderado, Peronacho, Nadigasnada, Narigueta.
Negro, Negrito, Amigo, Hermano, Nene, Flaquito, Señor (pendeja irrespetuosa, ja), Hijo de re mil puta, Sobrino político favorito, Carissimo Cugino, Caro, Compadre, Primo, Ojitos Lindos, Ojitos Claros, Maestro, Brother, Bro.
Me han nombrado Chofi (¿qué habrá sido de tu vida?), Colgueti, Bonito, Querido, Lindo.

Me han llamado Papá.

Ahora espero a esa persona, que me reciba diciéndome mi amor.

"La vida no vivida"

Ayer, de casualidad (aunque cada vez desconfío más que existan estas coincidencias fortuitas) llegó a mis manos una nota de la cual me gustaría compartir algunas líneas con Uds.

"Un libro no escrito es como una sombra activa que acompaña, con ironía y tristeza, las obras realizadas. Se trata de una vida que habríamos podido vivir y no vivimos, de un viaje que habríamos podido hacer y no hicimos. Pero la posibilidad perdida puede tener consecuencias imprevisibles. Incluso el libro no escrito podría a veces marcar una enorme diferencia. ¿Un fracaso? ¿Un éxito? Quién sabe "
Y, aunque mi oficio me haya dado tantas satisfacciones, no puedo ocultar el arrepentimiento de no haber tenido verdaderamente el coraje de correr el riesgo de escribir. He publicado poesía y novelas, pero tal vez hubiera podido, como dice Beckett, ´fracasar mejor "
George Steiner.

Bellas palabras. Me encantó la idea de tener el coraje de “fracasar mejor”. Me deja pensando en varias charlas que tuve con mi Delpy del alma, y en lo primero que leí de Fer.
Repito. Cada vez más, creo menos en lo azaroso de esta vida.

lunes, 21 de abril de 2008

Un nuevo libro condenado al olvido... je!

EL CANTO DE LA SIRENA
(todavía no tiene subtítulo)

PRÓLOGO
Era como si no la hubiese visto por 15 años, y estuviera tal cual la recordaba. El brillo en sus ojos tristes, la forma de su boca. Esa boca que tanto había extrañado.
El abrazo fue como lo esperaba, con la calidez de sentirse en donde uno pertenece. Un reencuentro de sensaciones y olores conocidos. Nuestros cuerpos no habían perdido la medida del otro. Esa unión perfecta. El lugar indicado para cada mano, cada hueco del otro.
Demoramos el beso en ese abrazo. Le oí susurrar las palabras más dulces que puede y quiere escuchar un enamorado… pero no eran para mí; o sólo para mí.

CAPÍTULO UNO
.........(ya veremos si lo puedo seguir).

jueves, 17 de abril de 2008

Martes de padre. Noche de terror.

Anoche me propuse un martes a la vieja usanza. Un martes sin noticias molestas, dedicado a mis hijos, sin terceros o cuartos molestos. Bueno, de hecho hasta estoy pensando en dar de baja mi casilla de mail, que si bien me acompaña desde los comienzos de la década menemista, hoy por hoy me da más dolores de cabeza que satisfacciones. Pero ese es otro tema.
La cuestión es que tenía un martes por la tarde bien de padre. Película de princesas para mi princesita, mientras mi adorado copiloto y yo hacíamos nuestras respectivas tareas de matemática. Por supuesto, las milanesas esperaban en el hornito a que el arroz estuviera a punto. Y de postre, una peli de miedo. “Una de grandes”, le dije para convencerlo.
Pasó la cena, pasó Itzíar (una vecina catalana muy simpática, que siempre necesita el abridor de latas), pasó el trámite de hacer camas y lavarse los dientes.
Llegó el momento de prepararnos. Todas las almohadas y almohadones disponibles en la casa dispuestos para la peli.
Los tres agarraditos de las manos, la más chica repitiendo un “yonotengomiedo” tipo mantra; el más grande, en silencio. Hasta que una escena lo sacó de su contenido estado.
“No aguanto. No puedo más. Apagá por favor. No lo soporto.” Más allá de su llanto angustiado, diría desconsolado, lo que me llamó la atención es que no fue una parte de mucha tensión con de música de acavaapasaralgoencualquiermomento.
Él temblaba, y a mí no me alcanzaban los brazos y el alma para tratar de calmarlo. Sólo repetía que no quería ver más, que no podría dormir y lloraba. De golpe se desprendió de mi abrazo y me dijo: “¿Sabés cuál es la parte que menos me gustó? Esa que la madre pide que se lleven a su hija, que la salven, porque ella ya no podía hacer nada.”
Nada de terror, nada de sobresaltos. Sólo el angustiante pedido de una madre pidiendo que salven lo más preciado para ella, más que su propia vida. Una escena, que no tiene mucho que ver con la trama central de la película, donde aparece el amor de madre por sobre todas las cosas, hizo que mi hijo no pudiera ver más, una película que (hasta ese momento) disfrutábamos juntos.
Por calmarlo, no intenté (no pude, no supe, no se me ocurrió) indagar un poco más en esa angustia existencial que lo invadía. Sólo quise sacarlo de ese estado.
Volvimos un rato a las provincias y sus capitales. Después, cuando pude que la repetición de “Entre Ríos: Paraná – Chubut: Rawson” lo relajara, se me ocurrió contarle una historia de campo, que se desarrollaba en La Pampa: Santa Rosa. Una historia con caballos, perros y la inmensidad de los campos cultivados.
Los tres pudimos dormir relajados.
La mañana siguiente la dedicamos a preparar el día sin apuros. Ya habíamos tenido una noche agitada…. En el auto, rumbo a la escuela, hablamos de la ausencia de pesadillas de la noche anterior. Después de pensarlo un rato, me dijo “La próxima vez, la vemos, sí?”. Cuando vos quieras, contesté. Y no pude decir más.
Sólo quiero volver a verlo. Quiero poder hablarle y que me hable. Quiero que pueda sacar esos fantasmas que le encierran el alma. Quiero darle la paz que necesita.

viernes, 11 de abril de 2008

Crónica de una despedida anunciada

Repasando mi libretita de notas, encontré estos pequeños escritos (de mi época sin computadora). Obvié algunos que valen menos que éstos… pero me llamó la atención que a pesar de las idas y vueltas internas, todas apuntan a un largo e irremediable ADIOS.


17 de febrero - Despedida 1
Si entiendo que nunca te tuve, no temeré perderte. Porque no soy con vos. Simplemente soy yo.
Me encantaría que fueras mi musa, mi inspiración. La cara de mis heroínas, la responsable de mis lágrimas y mis sonrisas. La dueña de cada beso, cada caricia, cada odio, cada cara y mirada.
Me encantaría que fueras todo eso menos mía. Deseo que seas tuyas, y de nadie más.
Nunca más me tendrás, ni vos, ni nadie. Jamás volvería a dejarme. Supongo que con el tiempo entenderás que ese es el principio para poder ser feliz.


16 de marzo - Despedida 2
Este vuelve a ser un momento de dudas, planteos, replanteos, autoconocimiento. Es que el costo de un nuevo error será inconmensurablemente mayor.
La libertad duele, pero enseña. Ayuda a elegir, a decidir.
¿La soledad es el “medio vaso vacío” de la libertad? La soledad para estar juntos debería ser mil veces más llevadera que la soledad incierta.

Si no pudiste con ella, menos aún podrías conmigo.


23 de marzo - Despedida 3
Tus palabras trastocaron mi suelo. Todo se sacudió y se levantó el polvo que ya estaba asentado. Ahora no sé dónde correr: si hacia vos o lo más lejos que me puedan llevar estas piernas.
Admitámoslo, no sos lo que quiero y necesito. No sé si soy lo que querés o necesitás.
Es mentira que puedo ser eternamente un novio apasionado. No puedo borrar años de conocerte. No puedo cambiar de piel, y de lo que tengo, sólo crecerá el pelo y las uñas…
¿Puedo ser todo lo románticamente estúpido para ponerte (otra vez) un cuchillo en las manos, abrirme la camisa y descubrir mi pecho a tu caprichosa locura?
Es imposible tenerte sin perderme en el camino. Pero, ¿realmente quiero tenerte o no puedo con la idea de no hacerlo? En serio, ¿cuánto duraría ese brillo en tu mirada, si es como un fósforo al viento?


30 de marzo - Despedida 4
No siempre se puede tener lo que se quiere. No siempre es bueno tener lo que uno quiere.
Darse cuenta y dejar de insistir es un trabajo emocional que insume grandes esfuerzos y cuotas de dolor. Es terminar de entender que hay cosas que nos dan un pequeño momento de satisfacción ahora, y un gran sufrimiento después, y que dura por mucho tiempo. Pan para hoy; hambre para mañana y pasado. Y para el día siguiente, y por siempre.
No hay nada por lo que debamos ceder el respeto por nosotros mismos. Y una última oportunidad se da por única vez.
Mantener la palabra dada es vital, porque es lo único que somos. Somos lo que hacemos. ¿Qué clase de respeto podemos tenernos a nosotros mismos si no somos capaces de respetar nuestras propias ideas y valores?
¿Quién dijo que es fácil? No lo es. Pero sí imprescindible. Para querernos, para respetarnos, para cuidarnos.
Y así poder querer, respetar y cuidar.


09 de abril
Me da miedo de sólo pensarlo, por eso lo escribo.


Que tu locura no te lleve
por caminos que ya caminaste,
encadenándote al infierno que te alquilaste
o arrastrarte en un charco de sangre infecta
que ya derramaste.
Dios te libre, porque vos no sos capaz



10 de abril - Despedida 5
¿Te preguntaste alguna vez cómo será vivir sin los besos que más te gustan?
Cada vez que veas uno de esos besos por la tele, en el cine o por la calle, sólo vas a pensar en cómo fue que los perdiste.



Y FINAL
Sé que el día en que muera
vendrás a llorarme sincera.
Yo, mientras tanto en mi tumba,
me daré la vuelta.
No para mostrarte la marca
que dejó tu puñal en mi espalda,
sino para que veas esa otra raya
donde guardo tu recuerdo.

lunes, 7 de abril de 2008

No sos vos, soy yo

Ya no estoy taaan enojado. Por suerte, ya no me enojo (tanto). Ahora me rio. Espero que me dure. Porque cuando rio, lo hago con ganas. No de gracia. Diría que a veces porque me dan lástima algunas situaciones ajenas.
La cuestión es que ayer me prestaron la película No sos vos, soy yo. Se nota que es una ópera prima. Se nota que es la primera de una serie de muy buenas películas. Pero lo que me pasó con ella fue grandioso. Pude recordar sentimientos, pensamientos, situaciones. Ayer me reí, lloré, putié, me alegré. Lo que cualquiera pretende de una peli. Igual, terminé con la misma sensación que cuando uno previamente ha leído el libro. Porque yo estuve ahí. Sentí lo que siente Peretti. Pensé lo que él piensa. Lo cual me dice que los que pasamos por una situación de abandono caemos en lugares muy pero muy comunes.
La autocompasión, la bronca, la desesperación, la angustia, la ansiedad, el terror de enfrentarnos a fracasos pasados y futuros. Como dice la película, "el síndrome del abandonado".
Me asombró mucho el manejo de los tiempos que tiene la película, que son los tiempos (meses) con los que yo cargo. La coincidencia me hace pensar si a todos nos llevó o nos lleva el mismo tiempo...
Como sea, buceando en mi libretita negra de notas, encontré esto. Seguramente escrito en el período de bronca. No sé por qué nunca lo publiqué (u olvidé haberlo hecho).

Me duele tu pasado, me asusta tu presente.
Mi dolor, bronca, no sé, me dice que tu futuro será igual
a lo que ya conocés pero no podés ver.
Porque vivís en una espiral que no para de volver
a repetir los errores de otro tiempo.

Los cuerpos van quedando por el camino de tu vida
Tu alma se va manchando de la sangre, no de inocentes,
sino culpables de haberse puesto en tus manos.
Esas manos que abrazan, hasta asfixiar, hasta secar el espíritu.
Como un virus se mezcla entre células y hormonas
y consume lo que necesita hasta que ya no queda nada.
Se reproduce, corrompe, seca, mata, no deja nada.

No conocés lo que es nosotros,
siempre fue un vos con alguien.
Siempre fuiste sólo vos.

Yo conseguí mi "una vez más"

Vos tuviste tu noche sin soledad
Jugamos a recordar lo que nunca existió,
pero insistimos en creer.

Por suerte, hoy rio. Ya no estoy tan enojado.

martes, 1 de abril de 2008

Y así estamos (otra vez)

Las manos me transpiran, aunque creo que en realidad cada poro de mi cuerpo deja escapar el sudor de mi cuerpo. ¿Serán las lágrimas que no tengo para derramar?
Sé que después de este ataque de ansiedad, vendrá la tristeza, la angustia. Ya estuve aquí. Ya lo había pasado y superado. Por qué he vuelto? ¿Qué tonto sueño me vendieron y compré?

Y qué más, cantan los Piojos….

Es que no era poca la oferta. Imposible. Pero por ello, muy tentadora. Y cuando uno es de querer creer…. Cree. Es más, me doy cuenta que a pesar de ver la realidad más cruda, uno no quiere dejar de creer. ¿La ingenuidad, el romanticismo, el idealismo tienen que conducirnos indefectiblemente a una decepción? Me niego rotundamente a pensar la afirmativa. Supongo que no quiero dejar de ser ni ingenuo, ni romántico ni idealista. ¿Cómo dejar de serlo? Pero, ¿cómo hacer para no dejar la piel por el camino?
O tal vez no quede otra solución que pagar el precio, y acostumbrarse que cada tanto, marcharemos unos metros con la piel hecha jirones, pero sonriendo. Porque sabemos que más adelante algo nuevo nos espera, para poder depositar todo nuestro ingenuo amor idealista sin límites.
Entonces, lo que nos que tenemos que hacer, simplemente, es levantar este pie y ponerlo adelante del otro. Y éste otro adelante del primero. Y volver a repetir esta rutina. De a poco, sin apuro y con los ojos bien abiertos, para no olvidar dónde estuvimos y ver lo que viene, lo que nos espera. Y poder disfrutarlo desde un rato antes, a la distancia, que cada vez es más corta.
Ya está por llegar.

martes, 4 de marzo de 2008

Te desligo.

Antes que nada, siento que debo disculparme por mi enojo de hoy, lo haya Ud. notado o no. Y es que Ud. no tiene culpa alguna. Espero que no haya tomado en cuenta las necias palabras que expresé este mediodía.
Es que Ud. tiene un corazón muy grande. Mucho muy grande. Un corazón que siente tanto, que ama tanto. Que se preocupa tanto por los suyos. Por todos los suyos. Por los de ahora, por los de antes, por los de mucho antes, por los que vendrán…
Tanta gente en ese su corazón es mucho más de lo que mi corta comprensión puede entender.
Es por ello que le repito. No ha tenido Ud. responsabilidad alguna en mi enojo de hoy. Todo es culpa mía. Es que nunca me gustaron los lugares tan concurridos. Tal vez no debería enorgullecerme semejante carencia de mi parte. Por ahora sólo me avergüenza haberla implicado en este irracional impulso mío, intolerante a esos lugares que están llenos de personas. Tal vez sea ésta una actitud muy poco social de mi parte. Tal vez, su concepto de la libre posesión que se contrapone a mi arcaica concepción de exclusividad (tanto de uso como de derecho). Tal vez no haya nada más alejado a Ud. que esta incapacidad mía de compartir ciertos lugares, que a pesar de conocerlos me empecino por ocupar, cuando en realidad ya tienen varios carteles de "ocupado".
No lo sé, y le pido que me excuse por tan pobre explicación.

Sin otro particular, siempre suyo (como otros tantos tontos),

C.d.B.

miércoles, 20 de febrero de 2008

La pequeña revancha del petiso

El tipo estaba enraizado en el cordón de la vereda. Se notaba que hacía rato que estaba ahí, en la misma posición, con la vista perdida. Con la cabeza vaya a saber uno dónde.
Me pregunté cómo hace alguien para esperar de esa manera sin fumar. Supongo que es una pregunta típica de quien no puede esperar más de 15 segundos sin un cigarrillo en la mano.
La cuestión es que el tipo, se le notaba, estaba sacado. Contenido, pero desencajado por dentro.
Le salí al paso, mientras que los chicos entraban a la casa.

-Qué hacés?- dije en un intento de saludo. - Mirá me parece que necesitás un café y una charla urgente con un amigo. Como no conozco a ninguno, te ofrezco que hagamos de cuenta que nos conocemos desde hace mucho.

No le di tiempo a responder y, sin agarrarlo, lo conduje con mi brazo como para ir a la esquina. El tipo me sacaba como mínimo, una cabeza y media, y no voy a negar que no hubiera sabido qué hacer si llegaba a ofrecer cierta resistencia. Pero no lo hizo.

Dos cortados se enfriaban en sus tazas, y hasta el momento ninguno de los dos había dicho nada. Hasta que decidí romper el silencio:

-Qué te pasa flaco? Cómo llegaste a ponerte así? Me podés explicar?- intenté sonar lo más amigable posible, tratando de sacarlo de ese estado de explosión inminente. No es que me preocupara particularmente la seguridad de mi ex mujer, pero si alguien tiene que pegarle, no habría patovica en el mundo que me quitara ese privilegio. Aunque tuviera que sentarme a charlotear con quien fuera un fantasma que me produjo insomnio por varios meses, a quien imaginé como un Adonis divertido y seguro de sí mismo (algo así como el poseedor de todo lo que yo sentía que me faltaba), y ahora no era más que un nene grandote que le sacaron el chupete y no se acuerda ni cómo pedir que se lo devuelvan. Casi daba lástima. Seguramente, daba lástima ver a alguien así, pero en ese momento sólo pensaba en calmarlo, que se fuera tranquilo a dormir a deprimirse, me chupaba un huevo dónde y a qué, pero lejos de mis hijos.
-Es que no entiendo qué pasó. Estaba todo tan bien. Nosotros….
-A ver, ahorrame los detalles que no ayudan. Tenés casi 45 años y parecés un pendejo de 15 que se acaba de pelear con su novia del primario. Flaco, tenés ex mujer, dos hijos, supongo que alguna novia post matrimonio…. ¿No aprendiste nada? Yo pensaba que sabías qué decir y cómo actuar, que me llevabas siempre un paso de distancia porque ya habías estado ahí antes. Pero ahora no sé qué pensar. Si esta es la primer loca que te cruzás, supongo que en tus anteriores relaciones fracasadas (no pude resistir la tentación de remarcar y tirarle esa palabra en la cara) la culpa fue tuya, y si no, deduzco que el loco sos vos. Ahora, está descontado que ella está loca –soy testigo y víctima-. Pero vos te metiste en una historia, que supongo conocías. Viste cómo actuó en ese momento. Supongo que te habrá hablado de 20 difíciles años de matrimonio. Supongo que le creíste. ¿Pero nunca te llamó la atención que a los tres días de separada ya quería que vivieran juntos, con los tuyos los de ella y los que vinieran? ¿No te sonó raro? ¿En qué parte de esa historia te pudiste enganchar? ¿Cómo no huiste despavorido cuando se te instaló, a los 15 días, en tu casa a que le hicieras de enfermero? ¿¿TAN SOLO ESTÁS EN LA VIDA??
Sin darme cuenta, había levantado la voz más de lo políticamente correcto. Noté que tenía las piernas haciendo presión contra el piso como con intención de pararme. Sólo me faltaba pegarle un revés, de esos que dan en las películas para que una persona en shock reaccione. Ganas no me faltaban.
Me miró sorprendido, como quien mira a un desconocido que se toma las atribuciones de amigo y confidente. Como preguntándose si realmente yo estaba preocupado por él. Y la realidad, es que todas esas preguntas ya me las había hecho tiempo antes, y no le había encontrado respuesta. Tenía ahora la posibilidad de saber qué carajo tenía en la cabeza el punto este.
Los ojos hinchados, tal vez por un par de noches en vela, y de golpe se le empezaron a llenar de lágrimas.
De golpe, una idea se me cruzó por la cabeza. En realidad, no fue una idea sino una certeza.
-No es la primera vez que te dejan sin razón aparente.- dije convencido.
Ahora sí, más allá de la hinchazón, los ojos se abrieron tanto que parecía que se iban a escapar de sus cuencas.
Al ver su reacción me envalentoné:
-No podés creer que siendo un tipo que calcula y organiza cada detalle, otra vez se te haya escapado todo de las manos otra vez. Y seguís sin entender. Creíste haber conseguido todo lo que necesitabas. Casa grande para vos y tus hijos, mucho mejor que la que tenía antes de separarte, una joven mujer, un perro, terraza con parrilla.
-No sé hacer asados- dijo como para sí mismo.
En ese momento sí le tuve lástima. Pero me recompuse y seguí:
-De golpe te das cuenta que estás otra vez fuera. Sin casa. Que el perro, que es una lástima de animal, tan chiquito e hincha pelotas, nunca te quiso. Sin mujer joven, que está loca, pero a vos ni siquiera te importa eso. La cuestión es que estás solo. Otra vez. Y no lo tenías calculado. Y tus hijos…
Me cortó la frase y el envión que había tomado con un ataque de llanto mocoso. Viéndolo, me acordé que a mí nunca me había gustado llorar en público. Entendí por qué. Era un espectáculo horrible ver a un tipo grande, en su caso de edad y tamaño, chillar finito como un nene.
De golpe noté la mirada desde otras mesas. Les sonreí a cada uno de los vecinos de mesa, mirándolos a los ojos para hacerlos desviar la vista del pequeño espectáculo que ofrecíamos.
Listo. La bronca había sido reemplazada por la angustia. Ya tenía media victoria adentro. Sólo me faltaba despacharlo. Le estaba por aconsejar llamar a un amigo de verdad o a alguien para que lo acompañara, lo bancara. Pero antes, no pude, lo intenté pero no pude, probé de revolver un poquitito más el puñal de la angustia.
Le puse la mano en el hombro y con palmadas cortas le empecé a decir: -Me imagino lo que debe doler…. Tantas expectativas, tanta frustración.- y subrayé como si fuera para mí: -Otra vez-
Noté que las palabras surtían el efecto esperado. No me avergüenza decir que no sentí culpa ni remordimiento. Sólo me paré para irme.
-Animo, ya pasará- dije por decir. –Che, eso sí, te dejo para que pagues los cafés. Supongo que no tendrás problema. Más considerando que, gracias a vos, ahora tengo casi una luca de alquiler por mes, no? Bueno chau, que sigas bien.
Y lo dejé con su dolor y la cuenta.

Alguna vez entenderán que no tienen que meterse con los petisos.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Bienvenido al infierno (otra vez)

Pensé haber tocado el cielo con las manos. Pero en realidad, como mi vida está patas para arriba, no me había dado cuenta que me metía en un infierno. Uno conocido.

Te llamé pero no estabas, así que leí tu blog para sentir un poco tu presencia... Pero no es lo mismo. Así que te escribí el mail anterior.

Quiero volver el tiempo atrás. No mucho, con una semana alcanza. Quiero haber escuchado a mi cabeza, y que no le diera bola al resto de mi cuerpo.
¿Por qué me dan ganas de llorar cuando no puedo, cuando no estás cerca y te empeñas en que te cuente por teléfono??

Es poco lo que vamos a poder hablar. Te aviso que las palabras se me atragantan en el nudo que tengo en la garganta. Y no es éste el lugar para tratar de desatar nada.

Debería sentarme en la punta del obelisco y gritar a todos los vientos: "SOY EL BOLUDO MÁS GRANDE DEL UNIVERSO. ¡ADMÍRENME!"

Y no digo más.

Espero verte. Vení pronto al refugio a traerme agua y algo de comer. No estoy de ánimo para portarme mal. Vení tranquila.

Y gracias por todo.

lunes, 4 de febrero de 2008

Un buscador desorientado (o no tanto...)

No voy a decir que me fui de viaje, ni que las letras estuvieron ausentes… simplemente, no tuvieron la necesidad de ser expuestas. No me lo pidieron.
La cabeza sigue pensándolas, aunque no siempre de manera conciente. Porque hay veces en que las letras se esconden de uno mismo. Sólo dejan algún vago rastro para decirnos que estuvieron, que pasaron sin que las notáramos. Y nos quedamos con esa sensación y la necesidad de salir a buscarlas, pero sin saber bien por dónde.
Cada tanto, en medio de una lectura, se nos disparan ideas que son como un flash en la oscuridad. Parece que iluminan toda la escena, pero sólo duran lo que un pestaneo.
Y otra vez a la búsqueda.

No hay peor sordo que el que no quiere oír. O es que las palabras no se nos muestran? O es que disimulan ser/decir/significar otra cosa?
Mientras leía el diario, de fondo sonaba un viejo CD. Viejísimo. De mi otra vida. De golpe, no sé si fue una palabra, una frase, un compás, me pegó en la frente. Obligado frente a tanto ímpetu, por primera vez, escuché la letra que tantas veces había escuchado. Esta vez sonaba distinto, porque las letras me cantaban a mí. Eran para mí. Eran mías. Tan mías, que si tuviera un poco de ese don de la palabra, las hubiera escrito yo.



Después de tanto tiempo al fin te has ido
y, en vez de lamentarme, he decidido
tomármelo con calma.
De par en par he abierto los balcones,
he sacudido el polvo a todos los rincones
de mi alma.
Me he dicho que la vida no es un valle de lágrimas...
y he salido a la calle como un explorador.
He vuelto a tropezar con el pasado
y he decidido, en el bar de mis pecados,
otra copa de ron.
Y en otros ojos me olvidé de tu mirada
y en otros labios despisté a la madrugada
y en otro pelo me curé del desconsuelo
que empapaba mi almohada.
Y en otros puertos he atracado mi velero
y en otros cuartos he colgado mi sombrero,
y una mañana comprendí que a veces gana
el que pierde a una mujer.
Con el cartel de libre en la solapa
he vuelto a ser un guapo entre las guapas chulapas de Madrid,
sólo me pongo triste cuando alguno,
en el momento más inoportuno,
me pregunta por ti.
"Como un explorador" (Esta boca es mía) - J. Sabina

miércoles, 2 de enero de 2008

Duda

¿Cómo podría entender alguien lo que es el amor incondicional, si condiciona su cariño a su propia comodidad o conveniencia?
Puede llamarse amor a ese tipo de relación?
Si el amor es de a dos, ¿qué sería ese sentimiento donde uno se entrega por entero y el otro prioriza otras cosas?
No estoy pensando puntualmente en una relación de pareja, sino en relaciones de amor que deberían ser mucho más fuertes, más primarias.