Eran como la doce de la noche. Abrí la puerta con sumo cuidado para no molestar. El departamento estaba vacío. Sabía que El Nene dormía en lo de la novia, pero suponía que el Carioca me esperaba.
Me propuse disfrutar de un rato de soledad, algo sumamente difícil en ese monoambiente tan concurrido de gente diversa…
Me senté en la máquina lleno de palabras dichas, con los oídos dulces. Una emocionada paz me invadía. No pude evitar disfrutar un cigarrillo mientras repasaba las últimas horas de mi día. La caminata sin rumbo ni apuro, la pérdida de tiempo sin culpa ni compromiso, las risas injustificadas, las miradas y los guiños conocidos.
Algo del otro lado de la pared me sacó de ese estado hipnótico. Un quejido ahogado, un suspiro a los gritos. Miré al cielo (raso) buscando una explicación para tan desafortunada e inoportuna interrupción.
No pude evitar envidiar la situación y preferí evadirme poniendo algo de música. Después la tele, pero era imposible concentrarme en otra cosa que no fuera lo que pasaba pared de por medio. “Voy a tener que estrechar la mano del vecino, tan hábil para arrancar semejantes expresiones de una mujer….” pensé.
Ya pasaban de la 1.30 a.m. y la cosa seguía más o menos con el mismo tenor e intensidad. “No puede ser”, me dije, “ahí tiene que haber varias personas”. Acto seguido se sucedieron imágenes non-santas en mi cabeza. Me acordé del Carioca, que estaba desaparecido. ¡¿Estaría en el departamento de al lado?! Me imaginaba sus palabras del día siguiente: “¡Qué lástima que no viniste! Estuvo increíble….”
Para las dos de la mañana, y como la situación no decaía, mi perversa curiosidad pudo más. Me fui hasta la puerta de entrada que linda con la del vecino. Quería escuchar con un poco más de detalle y ver si habían voces conocidas…. Quién sabe…
Apenas abrí mi puerta identifiqué la voz femenina que me había atormentado durante dos horas: Janis Joplin.
Por cierto, un discazo.
No pude más que reírme de mí, de mi imaginación. Pero llegué a una conclusión que me llenó el corazón de alegría.
La depresión, retrocede en mi cuerpo con gran velocidad. Vuelvo a ser quien, alguna vez, supe ser….
viernes, 31 de agosto de 2007
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