miércoles, 31 de octubre de 2007

Juntos La Vida se Disfruta

Finas lágrimas caen del cielo. No podía ser de otra manera.
Seguramente somos muchos los que hoy recordamos a quien nos dejó físicamente hace cuatro años, pero que también nos dejó el alma llena de recuerdos cálidos, alegres, luchadores. Tal como vivió. Con el abrazo siempre a mano, la palabra a tiempo.
Un millonario de afectos. Y un millonario generoso. Siempre tenía para dar.
Conocerlo fue un lujo. Recordarlo, un honor.


Espero que una de estas noches, te me aparezcas. Por lo pronto, trataré de dejarme llevar por la corriente hasta llegar a aguas más tranquilas.

Hasta Siempre, JLVD!

viernes, 26 de octubre de 2007

Antes de partir

Sentado en el borde de la cama. La mirada perdida y los ojos fijos en la valija vacía. Los cajones de la cómoda abiertos. El alma estrujada en el pecho. La garganta reprimiendo un grito, un aullido, un llanto que no decide salir.

Sabe que tiene un buen horizonte. Una oportunidad que no debe desaprovechar. ¿A qué se quedaría? ¿Qué lo retiene? ¿Por qué no puede dejar de pensar en lo que deja atrás y no en lo que tiene por delante?
Sobre la mesa está el pasaje –sólo ida– y los documentos. Ya no hay vuelta atrás, de hecho, no hay dónde volver. Punto de no retorno.

Por décima vez recorre la casa que fuera su hogar. La cabeza no entiende que el corazón ya extrañe cosas tan poco extrañables: un mueble, un cuadro, un portarretrato, una foto… La mesa y las sillas italianas, el banco-escalera rojo, el espejo de marco dorado, la tabla de planchar, la plancha, la sandwichera, son tantas cosas que juntaron con los años, que lo acompañaron todos estos años. Tantas cosas que eran suyas y que ya no lo son. Cosas que ya ni veía, que eran parte de la casa que fuera su hogar. Cosas con historia.
El problema está ahí. Las cosas se quedan, pero él cargará con la historia por mucho tiempo. Hasta escribir una nueva, se repite tratando de convencerse. Palabras de la cabeza que el corazón todavía no puede escuchar.

Los cd´s ya están en la caja. No todos. Por un tiempo no tendrá dónde escucharlos, y además sabe que la mayoría tampoco podría. Demasiada historia. Demasiados recuerdos. También carga varias cajas de libros. No podría dejarlos. Sería como abandonar una parte de sí, esa parte que buscar rescatar.

Sólo falta la ropa. De a poco, la valija vacía en medio de la habitación se irá llenando. Quedarán vacíos los cajones de la cómoda. Y verlos así le recuerda el vacío que siente en este momento.

Una última mirada. Un último recuerdo, que son millones.

lunes, 22 de octubre de 2007

Así son mis lunes....

Tu felicidad, a cualquier costo.

Te felicito. Me encanta que la gente busque su felicidad. A cualquier precio, no importa si es a costa de los demás. La felicidad justifica todo. Para eso estamos en este mundo, para ser felices. No importa cuántas cabezas pises para conseguirlo. En este caso, por este fin, sí se justifican los medios. No lo dudes, por favor. Seguí así. Los que están alrededor tuyo tal vez no lo entiendan, pero quienes te conozcan y te vean feliz querrán ser parte de tu "alrededor". Claro, hasta que tu felicidad necesite de sus cabezas…. Pero igual, habrá otros que te verán feliz y querrán acercarse. Porque la felicidad atrae.
Lo único que te pido es que cuando veas que tus hijos son un escalón más para llegar a tu felicidad, en un rapto de amor maternal, puedas avisar a quienes están a su alrededor para que los corran. Ellos entenderán que sólo querías ser feliz. Siempre podrás justificar tus actos, tal vez con una carta o un diario que les dejes para que lean cuando sean grandes. Vos entendés.
La felicidad cuesta. Pero quedate tranquila, ya verás quién te la pague.

Saludos,
C.d.B.

viernes, 19 de octubre de 2007

Por AMOR al deporte

Después de casi dos meses de tener el corazón (o una parte) concentrado en Paris, de torturar a los conocidos con referencias al Mundial de rugby y de haber abandonado totalmente mi interés por el fútbol local, me dispongo a disfrutar del primer séptimo partido de una copa del mundo en la historia de los Pumas.
Orgullo por los logros, por el espíritu de equipo que demostraron, por el espíritu del juego en sí.
Espero, más que un tercer puesto y una nueva victoria frente a los franceses, que vuelva a aparecer la mística, la garra y el amor propio del equipo argentino. Ese amor propio lastimado por no alcanzar el objetivo fijado en un principio.

Este es un deporte de equipo, donde se depende de cada uno de los quince que entran a la cancha, donde no hay un D10s que te haga ganar el partido. Espero que a pesar de ser el cierre de un ciclo del grupo y el fin del sueño mundialista para algunos de esos 15, no deje de estar presente la idea de que la historia continúa a pesar de los nombres de los hombres. Que hay una historia que respetar, un juego que merece respeto. Y que se lo respeta jugando con el 100% del corazón. Con el cuerpo caliente, y la cabeza fría.

Bueno, no estoy seguro si me gusta algo de lo que escribí. Pero hice una mención horas antes del primer partido, no quise estar ausente en el último.
Por cábala. Por amor a este deporte. O simplemente para sentirme un poquito (muy poquito) parte de esta fiesta.


¡Vamos Pumas carajo!

jueves, 18 de octubre de 2007

La verdad no miente

-Me vas a dar un beso o no?- su tono era una mezcla de ansiedad y enojo.
-Hace rato que te lo estoy dando.-

Creo que no me entendió. Es que me gusta sentir la proximidad, el aroma que se exhala en el momento previo al contacto de los labios.

Por mi parte entendí que ella tampoco era.

La miré un instante a los ojos, esas almendras oscuras en las cuales, poco antes, había fantaseado perderme. Y sonriendo le dije: “Disfrutá de esto, que de todo lo que pase entre nosotros, va a ser lo que más dure."

miércoles, 10 de octubre de 2007

Desde adentro

Su voz surge natural, como de haberla escuchado toda la vida, desde algún punto de mi habitación. No tengo idea de la hora, pero me saca de un sueño profundo.

-Hola papá.
-Hola hija. ¿Pasó algo?
-Siempre pasan cosas, no? Eso está bueno.
-Sí, está bueno.

-Pá?
-Qué, mi amor?
-Sabés que es imposible que yo esté en este momento acá hablando con vos, no?
-Sí, hija.
-Estás llorando?
-No mi amor. Es sólo una lágrima. No llega a llanto. Es que me alegra tu presencia. Sé que estás bien… pero igual tengo que preguntar. ¿Cómo estás?
-Bien, pá. Quedate tranquilo. Está todo bien.
-Me alegro.

-Papi?
-Qué.
-Tenés que estar bien, pá.
-Estoy bien, hija. En serio. A vos no te puedo mentir. Obviamente tengo mis momentos de tristeza, pero creo que en algún punto, también me permito disfrutarlos. El otro día te fui a visitar.
-Sí, lo sé.
-Me viste?
-No seas bobo, pá. ¿Cómo te voy a ver? Pero lo sé.
-Claro. Mientras estaba ahí sentado y miraba las olas rompiendo contra las piedras, se me ocurrió un especie de poema sobre vos.
-Y sobre mamá.
-(sonriendo) Sí, sobre mamá también.
-Me gustó lo que escribiste.
-¿Todo?
-Sí, las maldades que escribiste de mamá me causaron mucha gracia. Al abuelo también le gustó. Se puso contento que hayas vuelto a escribir.
-No está enojado?
-Vos querés que esté enojado. El te manda un abrazo fuerte y dice que la patada que te corresponde la deja para otro momento, pero que no te distraigas porque sigue sobrevolando. ¿Ahora sí estás llorando?
-Puede ser…. De golpe me dieron muchas ganas de abrazarlos.
-Acá estamos. Siempre. Y vos con nosotros.
-Es cierto. A veces me olvido.

-Pá?
-mmm?
-No tendrías que volver a dormir?
-No, me gusta escucharte. Escuchar tu voz.
-Igual, sabés que esta no es mi voz, no?
-Claro.
-Pero te pone triste?
-No es eso. Qué se yo. Siempre le cuento a tu hermano sobre la magia. La magia de la música, que es verdadera magia. Porque de la nada nos hace aparecer sentimientos. Nos pone alegres, tristes…
-Las palabras también tienen esa magia.
-Sí, es cierto. Pero las palabras también pueden hacer aparecer enojos, cosa que la música creo que no.
-Ahora estás enojado?
-No, mi amor. Ahora sólo lloro. Apareció la tristeza.
-Por estas palabras… Igual sabés que es imposible que nosotros hayamos tenido esta conversación, no?
-Lo sé, hija. Te quiero mucho.
-Yo también.
-Y siempre te voy a querer. Pero siempre de verdad.
-De esos siempre que no terminan nunca, no?
-Sí, de esos.
-Chau, pá.
-Hasta siempre, hija. Hasta siempre.

martes, 9 de octubre de 2007

La vida es una moneda

Hoy me encontré una moneda en el piso…. –¡Buena suerte! Un designio del cielo–. Inmediatamente, pensé en quien la había perdido.
¿Buena suerte para mí implica mala suerte para el que perdió la moneda?
¿Todo es un eterno equilibrio?
Para que yo la empiece a pasar bien, ¿alguien tiene que empezar a sufrir?
¿Es justo que uno reste para que otro sume?
¿La justicia es equilibrada?
¿Es justo el equilibrio?
La única verdad es la realidad.

miércoles, 3 de octubre de 2007

¿Más de lo mismo?

Pensando en lo que no quiero pensar.
Me sorprendo reprimiendo y volviendo a esas ideas sin forma, una y otra vez, a esa sucesión de imágenes casi oníricas. Del pasado, del futuro. Pero no del mío. O no solamente mío…

El cielo muestra una calma amenazante. Las nubes me rodean, me invaden. No puedo ver más allá de mi mano. El aire no llega limpio a mi pecho. La perspectiva se enturbia. Sé que el sol está ahí, atrás. Pero dudo….
No dejo de dudar el presente.
Me repito que es cuestión de tiempo. Que ya aparecerá. Que sólo tengo que agarrarme fuerte al apoyabrazos, aguantar la turbulencia.
Si bien tratar de esquivar los golpes es una reacción inevitable, sé que es imposible ver de dónde vienen, ni siquiera verlos venir.
Dedos blancos por la presión, dientes apretados y para adelante.

¿Estoy negando el dolor que siento?
¿Dudo? ¿Reprimo? ¿Oculto? ¿Me escondo? ¿No afronto?
A todas estas preguntas le falta el Objeto Directo. ¿El “qué”?
Inclusive, no estaría mal un pequeño agregado: ¿Qué mierda dudo/reprimo/oculto/no afronto?

Algún consejero/psicólogo/adivino que me eche una mano, plis!!!! Se agradece.