viernes, 31 de agosto de 2007

Susurros en la noche

Eran como la doce de la noche. Abrí la puerta con sumo cuidado para no molestar. El departamento estaba vacío. Sabía que El Nene dormía en lo de la novia, pero suponía que el Carioca me esperaba.
Me propuse disfrutar de un rato de soledad, algo sumamente difícil en ese monoambiente tan concurrido de gente diversa…

Me senté en la máquina lleno de palabras dichas, con los oídos dulces. Una emocionada paz me invadía. No pude evitar disfrutar un cigarrillo mientras repasaba las últimas horas de mi día. La caminata sin rumbo ni apuro, la pérdida de tiempo sin culpa ni compromiso, las risas injustificadas, las miradas y los guiños conocidos.

Algo del otro lado de la pared me sacó de ese estado hipnótico. Un quejido ahogado, un suspiro a los gritos. Miré al cielo (raso) buscando una explicación para tan desafortunada e inoportuna interrupción.

No pude evitar envidiar la situación y preferí evadirme poniendo algo de música. Después la tele, pero era imposible concentrarme en otra cosa que no fuera lo que pasaba pared de por medio. “Voy a tener que estrechar la mano del vecino, tan hábil para arrancar semejantes expresiones de una mujer….” pensé.

Ya pasaban de la 1.30 a.m. y la cosa seguía más o menos con el mismo tenor e intensidad. “No puede ser”, me dije, “ahí tiene que haber varias personas”. Acto seguido se sucedieron imágenes non-santas en mi cabeza. Me acordé del Carioca, que estaba desaparecido. ¡¿Estaría en el departamento de al lado?! Me imaginaba sus palabras del día siguiente: “¡Qué lástima que no viniste! Estuvo increíble….”
Para las dos de la mañana, y como la situación no decaía, mi perversa curiosidad pudo más. Me fui hasta la puerta de entrada que linda con la del vecino. Quería escuchar con un poco más de detalle y ver si habían voces conocidas…. Quién sabe…
Apenas abrí mi puerta identifiqué la voz femenina que me había atormentado durante dos horas: Janis Joplin.
Por cierto, un discazo.

No pude más que reírme de mí, de mi imaginación. Pero llegué a una conclusión que me llenó el corazón de alegría.
La depresión, retrocede en mi cuerpo con gran velocidad. Vuelvo a ser quien, alguna vez, supe ser….

miércoles, 29 de agosto de 2007

Exploté

¿Qué por qué te trato así?
Porque me duele toda tu hipocresía. Porque no puedo creer que tengas tanta capacidad de mentir. Porque no puedo creerte nada.

¿Qué no entendés?
Y si no entendés, ¿por qué te disculpás? Sínica.

Pensar que anoche, Lady V me hizo ver las fotos... Veía nuestras caras de hace unos meses atrás…. ¡Qué cambiados estamos ahora!

¿Esa expresión era de felicidad o también estabas disimulando? ¿Y ahora? ¿Seguís con la mirada disfrazada?
¡Lo tuyo no es una careta, es una venda!

¿Te asombra que reaccione de esta manera? No te mientas, no es una nueva faceta mía. Por más justificativos que te inventes, sabés que los únicos derechos que tenés, te los dan los libros legales. Que tu discurso ético, moral es un montón de palabras vacías. Porque las ideas se completan con los actos. Y vos, querida mía, has actuado. Y tus acciones te definen como lo que sos.
Espero no olvidarme nunca.

Ojalá pudieras hacerme un favor inmenso,
y desaparecer.

¡Tengo Miedo!

Que los horóscopos domingueros de Clarín y La Nación estén acertando a lo que me pasa, me da miedo.
Ahora que Nik hable sobre una de mis mayores preocupaciones del momento, me hace pensar….
¿Será que estoy muy sencible y pienso que todas las canciones están escritas para mí o alguien me quiere decir algo???
Por favor, que alguien me pare esta paranoia! Gracias.

martes, 28 de agosto de 2007

El mar se las llevó

Una, la más pequeña,
la que apenas pude conocer,
Habita ahora en un mar de plata.

Se fue a poco de nacer.
Su recuerdo, como las olas contra la roca,
salpica lágrimas contra mi pecho,
dejándome un gusto salado en la boca.


La otra,
que compartió conmigo su pasado,
sin mirar atrás,
así, nada más,
se fue con un pescado.

Yo también recomiendo películas. (a mi amigo invisible)









Un hombre de honor que pierde todo lo que quería

Y se levanta contra los responsables

















Por cierto, a mí no me molesta el final de ésta película.
¿a vos, amigo, cómo te cae?
Te sigo deseando lo mejor…. Porque seguro que lo merecés.

lunes, 27 de agosto de 2007

¿Cómo estoy hoy?

"El futuro llegó hace rato", dice una canción que me gusta mucho. Aunque a veces se me pierda de vista por un momento, sé que vamos a estar mejor (los chicos y yo). De hecho, por mi parte, ya estoy mejor. Mejor que hace un par de semanas, y también que hace 10 años atrás.
Vuelvo a ser persona. Dejo de abandonarme por temor al abandono, a la pérdida. Me vuelvo a encontrar y me gusta lo que veo, y mucho más lo que veré.
Ya viví la peor situación como padre (con la muerte de M). También, la peor como marido. Y sigo de pie. Orgulloso de resistir los golpes sin haber traicionado mis más profundos valores: Respeto, amor, sinceridad, reflexión.
Aposté, ciego, todo a un número. Y perdí. Pero también gané. Porque en definitiva, de toda situación se aprende algo. Porque el que no aprende, repite errores, vuelve por pasos ya dados, no crece. Se comienza a mentir a sí mismo, empieza a poner en los demás culpas, necesidades y soluciones que sólo están dentro de uno.
El que pierde debe pagar. Hoy estoy pagando con el dolor de lo que pudo haber sido y no fue. Nunca fue. Y hay que pagar con gusto, porque se aprendió. Sabiendo que las deudas que se arrastran, se pagan con intereses altísimos (viejos errores, nuevos fracasos, viejos + nuevos dolores causados/sufridos).
Pero dije que también gané, así que espero con tranquilidad al momento de cobrar, que siempre llega más lentamente, pero también es mucho más duradero.
Eso sí, jamás agradeceré esta nueva posibilidad que ME costó tanto dolor, tanto amor roto. Como no se agradece a la mano del asesino la muerte de su víctima; como no puede agradecerse al genocida de Galtieri y su guerra el regreso de la democracia. Como no puede agradecerse, bajo ningún concepto, que la aparición de una bacteria o una enfermedad reuna a una familia. Maldita bacteria. Maldita enfermedad.
Sólo porque tenemos por quién seguir (a aunque fuera por uno mismo), nos cobijamos bajo la idea de sacar algo positivo de los malos tragos de la vida.
Como verás, todavía el dolor y la bronca están demasiado juntos. Aunque los dos se van sosegando. Dolor y bronca por la traición, por la mentira.
Me traicioné al abandonarme y me mentí al creer que había valores compartidos: compromisos básicos, confianza mutua, respeto, amor.

Es difícil poder digerir que la ventana abierta, la libertad, alguien la usó para meter a otro dentro de la familia. Otro que, sin que supiéramos, se sentó en mi mesa, durmió conmigo en mi cama, que paseó conmigo y los chicos, que compartió mi intimidad. Y siempre duele más cuando el "entregador" es alguien de adentro. Porque es del Adentro donde uno jamás espera el golpe. Porque el Adentro es el refugio, es donde uno cura sus heridas, lava sus trapos más oscuros y se hace fuerte para enfrentarlo. Porque el Adentro es lo que uno defiende con la vida de ser necesario.
Garabateando unas líneas, el otro día pensaba en el cuento de la muerte de Julio César, cuando después de saberse traicionado por el Senado, siente el último puñal en la espalda y el primero en el corazón: "¿Tú también, hijo mío?" Seguramente haya sido el dolor más profundo: la traición del más querido. ¿Cómo seguir creyendo? ¿Cómo confiar en uno mismo, luego de cometer el error fatal de confiar en alguien que no sabe respetar la confianza?
Supongo que aprendiendo. Abrasándose a los valores que uno sostiene, y a los que están a nuestro lado por si necesitamos un sostén hasta que el suelo deje de temblar.

Los gatos negros son hermosos, pero por las dudas, no quiero que se me cruce ninguno más. Para mi vida, quiero lejos a los gatos negros.

Ese es un buen comienzo.

No me gusta lo que ví

Ayer te miré por un instante y no me gustó lo que ví.
Me sorprendió verte así y no entendí. Y aunque no quise, tuve que pensar en vos. En lo que estabas pasando.
Pero no pude llegar a ninguna idea clara. Me faltan datos. Je. Lógico.

Quiero que sepas, que no te perdono. Pero me es imposible no preocuparme. No sé si por vos o por la madre de mis hijos. No importa, da lo mismo.

Supuestamente habías encontrado la felicidad que tanto buscabas. Pero tus ojos no reflejan eso. Consejos no puedo darte. Apoyarte, no me corresponde ¿Qué hacer entonces?
¿Desearte lo mejor? No sería sincero.
Tampoco creo que te sirva un exceso de sinceridad….
Es difícil.

Lo único que puedo suponer es que estás yendo demasiado rápido. Tu cabeza no para un segundo. Estás en demasiados lugares, en demasiadas decisiones al mismo tiempo. Y tal vez, como entendí yo y vos no, este no es el mejor momento para decidir…. ¿qué te apura?

Parece que estás viviendo distintas etapas todas juntas…. Y ninguna de la manera correcta ni con sus tiempos. Estás contenta cuando deberías estar triste, estás enojada cuando deberías estar tranquila para pensar, estás triste cuando deberías estar contenta. Todo mezclado….

Date tiempo para vos. Apoyate en los que te conocen y te quieren. Familia, amigos. Hablá con ellos. Hablá de vos. Tomá aire, dejá que las pulsaciones se regulen y pensá en vos, y en nada más que en vos.
Olvidate de la separación, la facultad, los chicos, la plata, la casa. De todo. Pensá sólo en vos, en tu relación con vos misma. Repito, olvidate de lo que te rodea. Una semana, dos tres, lo que necesites. Andate lejos, apagá el celular. Respirá.
Cuando vuelvas, todo lo que dejaste (la separación, la facultad, los chicos, la plata, la casa) van a seguir estando en el mismo lugar. Tal vez tengas la suerte de traerte a vos misma con vos. Tal vez, tengas la suerte de poder ver con tus ojos.

No vas a volver siendo una mejor persona (tampoco una peor).
Ojalá vuelvas sabiendo qué clase de persona sos.

Palabras desveladas






¿Qué hacer con las palabras que diría y nunca dije?
¿Cómo escribirte si ya no estás?

Porque decir “te amo” era muy poco
comparado a lo que el corazón me dictaba.

Porque las palabras no pueden -jamás podrán- ni por un segundo
describir tu imagen (en mi alma) grabada.

Tanto amor roto. Tanto dolor.

Maldita la mano que hundió el puñal.
Maldita la mano que intente sacarlo.

Porque lo que se debe, se paga.
Lo que se deja, se va.

Si el dolor es la única moneda,
tengo suficiente para cancelar lo que deba.

domingo, 26 de agosto de 2007

Por miedo a perderte, te perdí.
Así que de ahora en más:
El día que te ame, te lo diré.
El día que te odie, te lo diré.
El día que te olvide… no diré nada.