jueves, 20 de septiembre de 2007

Dulce despertar

Un sonido familiar me trae, poco a poco, una vez más, al mundo de los mortales. Intento mover mis brazos para liberarme de la trampa de sábanas, pero algo obstruye mis movimientos. No me sorprende, sólo me pregunto en qué momento apareció aquella grata sorpresa a mi lado.

No veo su cara, pero reconozco ese revoltijo de pelos. Me es imposible levantarme. He quedado preso de su imagen. Del sonido de su respiración.

El despertador deja de sonar, las agujas del reloj de moverse. El mundo se detuvo. No existen apuros ni urgencias. Todo en la habitación desaparece, y la luz que entra por la ventana sólo la ilumina a ella.

Recorro la parte descubierta de su brazo, que se interna bajo la almohada. La sensación de mis dedos torpes entre sus rulos. La emoción de descubrir lo que ellos esconden. La paz contagiosa de esa brisa que se escurre por su cara.

Levanto un poco su remera, y no puedo evitar apoyar mis labios en su espalda. De a poco el universo se pone en marcha. Las agujas, el despertador. Ella también está de vuelta.
Escucho su vocecita que sonríe. “¡Basta, quero dormir”. Y sonríe. Un beso más. “¡Basta!” y no deja de sonreír.

El sol, cada vez más alto, después de tantos días sin aparecer, me dice que la vida sigue, avanza y debemos andar. Que ya es hora.

Dale, hija. Levantate que vamos al Jardín”.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Un buen comienzo

Luego de abandonar la panza y comenzar a tener un cuerpo de “Adonis”, me comprometo con el cambio. Retomo aquello que abandoné hace tanto tiempo. Anoche, me puse la joggineta, zapatillas, música en los oídos y a correr.

La humedad del ambiente, sobre todo al lado del río, se soporta mejor cuando uno también está todo mojado (léase transpirado).
Más allá de un estado atlético deplorable, la sensación de mover el cuerpo fue reconfortante hasta puntos orgásmicos. La tensión de los músculos, el esfuerzo, la vívida sensación del aire entrando y saliendo del pecho. El cansancio físico y la cabeza fresca.
El disfrute tanto tiempo pospuesto. Libre de culpa y cargo. Libre.

Baño sin apuro, el correr del agua por el cuerpo que se afloja. El agua que limpia y libera. Una especie de bautismo relajante.

Ya puro, una caminata liviana hasta el barcito de Pto. Madero. Me encanta hacer tiempo en bares, cafés y afines. Más cuando tengo con quien hablar o qué leer.
Ceno, leo, hago tiempo. Todo sin apuro. Puro placer. Saboreando lo que viene.

Una película. Caricias porque sí, sin interés, despreocupadas, una charla divertida, cómplice, anhelada. Una caminata del brazo, disfrutando del lugar, de la compañía, de uno mismo.

Y ahí,
después de un rato,
ya sólo conmigo mismo,
darme cuenta cuántas cosas hay que quiero
y no entender porqué no las tenía….

jueves, 13 de septiembre de 2007

Lo confieso: tuve mi lunes negro.

Ódio estar de mal humor. Estar así me pone de pésimo humor. Tanto que ahora siento llegar la angustia. Lenta, invasiva, no se detiene. Arrastra todo lo que quería o sentía unos días atrás.
No me deja pensar, ni dejar de pensar. Ni siquiera puedo explicarla. O no quiero. No quiero volver atrás. Ya había pasado por esto. Y ya estaba bien. O no.
¿Qué etapa me faltó transitar? ¿O es que hay algo que no estoy haciendo bien?
Pero la angustia no cede. ¿Me corro o dejo atravesarme?
¿Y si estoy solo, cuál es el problema? ¿Por qué no puedo disfrutarlo?
Veo a la gente que no es de acá, que sólo lleva su mochila a cuestas, y me dan tantas ganas….. y sé que no podría. Y no sé si las ganas de llorar son por no poder o por lo que no puedo. O por pensarlo, desearlo.
Hoy me ganaron. Hoy siento que me ganaron.
Y duele sentir eso. Sé que pasará, pero hasta que ese momento llegue, no lo creo.

Creer, querer, saber.

En una película, ésta escena duraría como máximo 3 minutos (y, tal vez, hasta sería mucho). ¿Y qué haría el quiebre, el cambio de clima? ¿Una francesita? Y si así fuera, ¿qué mérito tendría yo? Digo, ¿qué habría cambiado en mí?
Hace tanto que no me río con ganas, por nada y sin nada….
¡Hace tanto que no hablo de otra cosa…!

¡Sabina y la puta madre que te parió! ¿Por qué habré elegido sentarme en este bar?

¡Mierda! Ni siquiera puedo pedir otra cerveza! Ufff, ya pude. Sí, Heineken. ¡Ja! Ni siquiera tuve que mirarlo, sólo levantar la cabeza, darme cuenta que me miraba y apoyar el dedo en el porrón. Ya entendió. Quiero otra.
¿Ir a la Facultad? No, sólo buscar un buen lugar para poder llorar.
Porque hablar no podría. Tampoco creo que quisiera. ¿Para decir qué cosa que no haya dicho ya? ¿Para contar qué? No tengo nada nuevo que contar.
Y recordar, ¿para qué? Sólo para llorar…. Y llorar, ¿para qué? ¿Desahogar la bronca? La bronca cambió y fue angustia por mí. ¿Por mí? ¿Qué es en realidad lo que me angustia? ¿¿Haberla perdido?? Eso, mejor a estar con una persona así.
¿Quiero lo que ella tiene, ella que no tiene nada? ¿Lo sé, lo creo o quiero creerlo?

Otra vez, creer, querer, saber….

Por suerte cambiaron el CD…. Creedence no me recuerda a nada.

Corre una brisa fresca.
Creo, sé, que quiero irme…. Apuro la cerveza…. Pero no sé dónde.
Tal vez sea mejor quedarme un poco más, aunque el banco de madera se me esté clavando en los huesos.
Trato de pensar, el porqué de las últimas lágrimas. Seguro que no por ella, sino por mí.

Estoy a cinco tragos de terminar mi cerveza… ¿alguna conclusión?
Mejor, voy pidiendo la cuenta.
Dos tragos.
Prendo el último cigarrillo del paquete.
Pago. Ya me estoy yendo.
Último trago.
Tengo que comprar más cigarrillos.

domingo, 9 de septiembre de 2007

El matrimonio, segùn Domingo F. Sarmiento

Hace tiempo había leído esta carta. Hoy, una nota de Felipe Pigna en Clarín me la trajo a la memoria. Recuerdo la rara sensación que me causó al leer las opiniones del ser humano en lugar de las del prócer. Sus necesidades, su visión del amor, de la mujer, del sexo y el matrimonio.

Carta de Domingo F. Sarmiento a su hijo –


Santiago de Chile, diciembre de 1843

Querido tocayo:
Con el mayor placer he sabido que se ha casado Ud. Con la prima Laura. Era ésta una niña por quien tenía una predilección especial, y no dudo que hará la felicidad de Ud. Recuerdo ahora, no sin lisonjearme de ello, que cuando nos vimos aquí le recomendé que no abandonase a su familia, que necesitaba de su apoyo. Ha llenado Ud… que la naturaleza le imponía y que lo recomiendo más a mis afectos. Esto no quita que esté un poco sentido de que no me haya dado parte, después de ejecutado, para llenar esa formalidad de estilo.
Tentaciones me dan de predicarle un sermón sobre los deberes conyugales, y sobre cierta línea de conducta que yo me propongo guardar para cuando tenga mujer, porque ha de saber Ud. Que por pereza, y por estar casi siempre muy ocupado no he salido a buscar una mujer de que, sábelo Dios, tengo suma necesidad.
Vea Ud. sin embargo cómo miro yo el matrimonio.
No creo en la duración del amor, que se apaga con la posesión. Yo definiría esta pasión así: un deseo para satisfacerse. Parta Ud. desde ahora del principio de que no se amarán siempre. Cuide Ud. pues cultivar el aprecio de su mujer y de apreciarla por sus buenas cualidades. Oiga Ud. esto, porque es capital. Su felicidad depende de la observancia de este precepto. No abuse de los goces del amor; no traspase los límites de la decencia; no haga a su esposa perder el pudor a fuerza de prestarse a todo género de locuras. Cada nuevo goce es una ilusión perdida para siempre; cada favor nuevo de la mujer es un pedazo que se arranca al amor. Yo he agotado algunos amores y he concluido por mirar con repugnancia a mujeres apreciables que no tenían a mis ojos más defectos que haberme complacido demasiado. Los amores ilegítimos tienen eso de sabroso, que siendo la mujer más independiente aguijonea nuestros deseos con la resistencia.
Deje a su mujer cierto grado de libertad en sus acciones y no quiera que todas las cosas las haga a medida del deseo de Ud. Una mujer es un ser aparte que tienen una existencia distinta de la nuestra. Es una brutalidad hacer de ella un apéndice, una mano para realizar nuestros deseos.
Cuando riñan, y esto ha de haber sucedido antes de que reciba ésta, guárdese por Dios de insultarla. Mire que he visto cosas horribles: la primera palabra injuriosa que la cólera del momento sugiera deja una idea en su espíritu: si en la primera riña le dice Ud. bruta, en la segunda le dirá infame, y en la quinta p…. Tenga Ud. cuidado con las riñas y tiemble Ud. no por su mujer, sino por la felicidad de toda su vida. En fin, no quiero hablar màs de esto.
(…)
Démele un fuerte abrazo a Laura.
A Dios, pues.
Domingo F. Sarmiento

viernes, 7 de septiembre de 2007

HOY MI CORAZÓN VUELVE A SUFRIR.

París, la ciudad de las luces. En la ciudad ícono de los enamorados y el romanticismo…

¡VAMOS PUMAS CARAJO!

miércoles, 5 de septiembre de 2007

CUESTIÓN DE PESO$.

Ok. Ya está bien. Me acabo de pesar: ¡66 kg!
¡Estoy pesando menos que a los 18 años!
Hernan, ¡ya puedo lucir con elegancia europea la camiseta del Barcelona que me regalaste!

Para los registros de la empresa: llevo bajados 15 kilitos en poco más de un mes….

Creo que es tiempo de comer algo. Por cierto: ¡He comprobado que el mate no engorda!

Si querés llorar…

“Date un tiempo y lugar para llorar” me dijo una amiga. Y es que las lágrimas me sorprendían en los lugares más incómodos. "Haceme caso, encerrate dos o tres días a llorar".
Pero era imposible. De golpe me daba cuenta que no tenia un segundo para mí, sólo para mí y mis lágrimas. Sabía que el llanto me iba a sacar de encima ese peso que me habían puesto en el pecho. Sabía que luego de una buena sesión de llanto, todo empezaría a estar mejor. Pero no encontraba ni el lugar, ni el momento. Intenté un domingo caminando por San Telmo, pero el aire fresco, las callecitas, la plaza, la feria, todo me calmaba.
“¡No quiero alivio! ¡Quiero llorar de una vez como dios manda!” me repetía.

Debo confesar que soy raro con el tema. Me cuesta mucho ponerme a llorar, y si estoy acompañado, peor. Porque, en mi increíble estupidez, intento contar lo que me pasa en vez de llorar, y si lloro y cuento, sale un balbuceo mocoso horrible. Para evitarlo, me acostumbré a no llorar en público. Eso sí, se me caen las lágrimas con cualquier publicidad pedorra. Y ahora, más.
Hace un par de semanas llevé a los chicos a ver Los Simpson al cine. ¿Podés creer que en una parte me emocioné tanto que empecé a lagrimear? Justo en ese momento aparece un cartel que dice "continuará". Chau, dije, se viene un intermedio y yo así. ¿Cómo le explico a los chicos? Por suerte, apareció otro cartel diciendo: “inmediatamente” y la película siguió.

Una noche, después de dormir a los “angelitos”, me recosté a leer algo del amigo Cortazar hasta que llegara el sueño. Y llegó.
Pero a mitad de la noche, como ya era costumbre, me desperté. En vez de ir a la cocina a prender un cigarrillo, me obligué a quedarme acostado, pensando. Pero nada, ni una lágrima, cero angustia. No había recuerdo (verdadero o inventado) que humedeciera mis ojos. Y así estuve un rato hasta que volví a caer en brazos de Morfeo….
Soñé. Soñé mucho y muy vívido, tanto que me desperté bañado en lágrimas. Ahora sí, me dije. Ahora no pienso parar.

Quince segundos después, sonó el despertador. Me levanté resignado. Sin poder creerlo. Sin tiempo para lágrimas. Tenía que hacer el desayuno de los chicos y apurarme para llevarlos al cole.

-“No sé cuánto tiempo más me van a aguantar las llegadas tarde en el laburo….”- pensé.

lunes, 3 de septiembre de 2007

A mi ex

Dame sencillamente
lo que más te guste
Dame solamente
Lo que más te guste
Y nada más

Es que estás llena de sombras
Y ensorbreciste la casa
El nido estaba caliente y acabó por enfriar.
A veces duele mentirte la verdad
Es que te veo acovacahada
Como una fiera acorralada
Que solo a mi quiere atacar

Por eso
Dame sencillamente
Lo que más te guste
Lo que más te guste Dame solamente
Lo que más te guste
Y nada más

El esfuerzo te afea
Solo curvas en la espalda
La vida pierde la gracia
para el que olvida celebrar

Y me pedís lo que no tengo, mi bien
Lo que hago no te alcanza
No hay pan que tape el agujero
El de la angustia existencial

Por eso
Dame solamente
Lo que más te guste
Y nada más

Está hinchada mirando el suelo
Con una virgen en tu regazo
Te deshiciste de vos
Y ahora lo culpás a Dios

Es que amo tu sonrisa
Y lo demás no me hace falta
Si bailaras para el cielo esta noche amor
Buenos augurios llegarán

A veces me siento cruento
Al fantasear con tu vida
No pongo de más expectativas
De que vayas a cambiar

Y a veces te volvés exigente
Esperando magia en mis propuestas
Pero alguna absurda respuesta
Te vuelve a decepcionar

Dame sencillamente
Lo que más te guste
Lo que más te guste
Dame solamente
Lo que más te guste
Y nada más.
Bersuit Vergarabat - Sencillamente