Supongo que las fechas, imbéciles numeritos que nos condicionan ridículamente la vida, ayudan a exacerbar esta sensación. 13, 24, 31. Números que nos recuerdan que nos sentimos solos. Que nos hacen mirar para atrás, añorar situaciones, calcular estadísticas tontas de nuestra vida (primera navidad después de 15 años, lo que hacía hace 365 días atrás, las cosas que se decían, y cosas por el estilo).
Así que esto es la soledad?
La necesidad de llenar el vacío con ruidos, la música que nos habla de cosas que no queremos escuchar, y la necesidad de no quedar en silencio. La ansiedad por hablar, y no tener tema de conversación. La permanente presencia de los que no están y la propia. El impulso de correr bien lejos, y no querer abandonar lo que tenemos. Las ganas de encontrar algo para leer, y no poder frenar la vista sobre las letras a las que no le encontramos sentido.
Así que esto es la soledad.
Las horas pasan lentas, pero el fin del día llega rápido, y sin dejarnos nada que recordar. Demasiado rápido. Entonces pienso que es mejor tener la clara percepción que el tiempo transcurre lentamente, y no que el final del día te sorprenda sin haber tenido conciencia del transcurrir. Ser conciente de haber muerto un día más, sin haberle dado el valor que habría que darle a los días, a la vida. Eso que va pasando, mientras vos no te ocupás de nada. Te hacés cargo de nada. Te enfrentás a nada. Tener la conciencia del adormecimiento de los sentidos y los sentimientos es el vacío más grande. Un día sin tristezas ni alegrías. Eso es la soledad? No tener plan para hoy, ni para mañana.
No, eso es otra cosa....
Nada es para siempre. Ni siquiera esto. Así que disfrutalo ahora. Mañana habrá otra cosa. Algo nuevo.
domingo, 30 de diciembre de 2007
lunes, 17 de diciembre de 2007
Un pájaro solo y a tiro.
Y pasó lo que tenía que pasar. Fue inevitable.
Me resistí cuanto pude. Lo negué con largas explicaciones a quienes me rodean. Inclusive me lo negué a mí mismo. Pasé de largo toda página que hablara del tema, dejé de comprar diarios, de ver la tele.
Pero cuando las cosas están escritas, es poco lo que uno puede hacer para torcer el destino.
El celular sonaba insistente. Los metros que me separaban de él parecían estirarse a cada paso que daba. A las nueve de la mañana de un lunes, no es mucha la gente que suele llamarme, por lo que, preso de mi presuponer, me preguntaba que nuevo conflicto se estaría gestando del otro lado de la línea.
Me resistí cuanto pude. Lo negué con largas explicaciones a quienes me rodean. Inclusive me lo negué a mí mismo. Pasé de largo toda página que hablara del tema, dejé de comprar diarios, de ver la tele.
Pero cuando las cosas están escritas, es poco lo que uno puede hacer para torcer el destino.
El celular sonaba insistente. Los metros que me separaban de él parecían estirarse a cada paso que daba. A las nueve de la mañana de un lunes, no es mucha la gente que suele llamarme, por lo que, preso de mi presuponer, me preguntaba que nuevo conflicto se estaría gestando del otro lado de la línea.
“Hola, hola.”- insistí. Silencio de radio. Mierda, estaban los auriculares conectados. Arranqué el cablecito de un tirón.
-“Te conseguí entradas para mañana, vas?” – me apuró una voz que no esperaba.
-“¿¿…?? ¿¿¿Entradas para qué???
- “¡Serrat-Sabina, boludo!”
- “…s-s-sí, claro. Gracias.”
-“Listo. Chau. – y cortó.”
Y me quedé con el teléfono en una mano y el cable en la otra, todavía sin entender cómo toda una serie de serios argumentos se habían derrumbado, desplomado ante a un llamado telefónico de 16 segundos.
Así sería, aunque quisiera negarlo. No hubo resistencia posible. Pasó. Iré. Otra primera vez…
¿Poguearé? ¿Me sentaré en el pasto a llorar? ¿Putearé mirando el cielo? ¿Intentaré atentar contra los dos ibéricos? ¿Corearé hasta quedarme afónico?
No lo sé. Como no sabía que estaría allí para escucharlos. Para contarles y que me cuenten historias que mil veces fantasié y nunca pensé vivir.
Hay unos versos que desde hace un tiempo me piden salir a la luz, pero no encuentro a los que los acompañen dignamente. Me parece lógico que aparezcan solos. Con un poco de suerte y trabajo, pronto tendrán compañía.
¿Alcanza que te guste Sabina
Para quererte toda la vida?
Sé que suena un poco loco,
Pero ya aprendí que el amor
Empieza siempre con muy poco.
C.d.B.
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lunes, 10 de diciembre de 2007
Plagio anunciado
Hoy me mandaron un mail con esta frase:
"Mi Hoy desea ser Mañana... tiene problemas de autoestima y desea otra identidad... la de mañana urgente!!!"
Prometo plagiarla. ¿Es delito si uno confiesa de antemano? Supongo que sí, y propongo que me acusen de premeditación y de empobrecer una frase tan bella.
Por lo pronto, me siento “feliz y orgulloso” de estar TAN en sintonía con alguno de mis amigos. Que esa conexión no se corte nunca. Pronto estaremos disfrutándola al máximo.
CdB
"Mi Hoy desea ser Mañana... tiene problemas de autoestima y desea otra identidad... la de mañana urgente!!!"
Prometo plagiarla. ¿Es delito si uno confiesa de antemano? Supongo que sí, y propongo que me acusen de premeditación y de empobrecer una frase tan bella.
Por lo pronto, me siento “feliz y orgulloso” de estar TAN en sintonía con alguno de mis amigos. Que esa conexión no se corte nunca. Pronto estaremos disfrutándola al máximo.
CdB
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