domingo, 30 de diciembre de 2007

Al final, ¿esto es la soledad?

Supongo que las fechas, imbéciles numeritos que nos condicionan ridículamente la vida, ayudan a exacerbar esta sensación. 13, 24, 31. Números que nos recuerdan que nos sentimos solos. Que nos hacen mirar para atrás, añorar situaciones, calcular estadísticas tontas de nuestra vida (primera navidad después de 15 años, lo que hacía hace 365 días atrás, las cosas que se decían, y cosas por el estilo).
Así que esto es la soledad?
La necesidad de llenar el vacío con ruidos, la música que nos habla de cosas que no queremos escuchar, y la necesidad de no quedar en silencio. La ansiedad por hablar, y no tener tema de conversación. La permanente presencia de los que no están y la propia. El impulso de correr bien lejos, y no querer abandonar lo que tenemos. Las ganas de encontrar algo para leer, y no poder frenar la vista sobre las letras a las que no le encontramos sentido.
Así que esto es la soledad.

Las horas pasan lentas, pero el fin del día llega rápido, y sin dejarnos nada que recordar. Demasiado rápido. Entonces pienso que es mejor tener la clara percepción que el tiempo transcurre lentamente, y no que el final del día te sorprenda sin haber tenido conciencia del transcurrir. Ser conciente de haber muerto un día más, sin haberle dado el valor que habría que darle a los días, a la vida. Eso que va pasando, mientras vos no te ocupás de nada. Te hacés cargo de nada. Te enfrentás a nada. Tener la conciencia del adormecimiento de los sentidos y los sentimientos es el vacío más grande. Un día sin tristezas ni alegrías. Eso es la soledad? No tener plan para hoy, ni para mañana.
No, eso es otra cosa....

Nada es para siempre. Ni siquiera esto. Así que disfrutalo ahora. Mañana habrá otra cosa. Algo nuevo.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Un pájaro solo y a tiro.

Y pasó lo que tenía que pasar. Fue inevitable.
Me resistí cuanto pude. Lo negué con largas explicaciones a quienes me rodean. Inclusive me lo negué a mí mismo. Pasé de largo toda página que hablara del tema, dejé de comprar diarios, de ver la tele.
Pero cuando las cosas están escritas, es poco lo que uno puede hacer para torcer el destino.

El celular sonaba insistente. Los metros que me separaban de él parecían estirarse a cada paso que daba. A las nueve de la mañana de un lunes, no es mucha la gente que suele llamarme, por lo que, preso de mi presuponer, me preguntaba que nuevo conflicto se estaría gestando del otro lado de la línea.

“Hola, hola.”- insistí. Silencio de radio. Mierda, estaban los auriculares conectados. Arranqué el cablecito de un tirón.
-“Te conseguí entradas para mañana, vas?” – me apuró una voz que no esperaba.
-“¿¿…?? ¿¿¿Entradas para qué???
- “¡Serrat-Sabina, boludo!”
- “…s-s-sí, claro. Gracias.”
-“Listo. Chau. – y cortó.”

Y me quedé con el teléfono en una mano y el cable en la otra, todavía sin entender cómo toda una serie de serios argumentos se habían derrumbado, desplomado ante a un llamado telefónico de 16 segundos.

Así sería, aunque quisiera negarlo. No hubo resistencia posible. Pasó. Iré. Otra primera vez…
¿Poguearé? ¿Me sentaré en el pasto a llorar? ¿Putearé mirando el cielo? ¿Intentaré atentar contra los dos ibéricos? ¿Corearé hasta quedarme afónico?
No lo sé. Como no sabía que estaría allí para escucharlos. Para contarles y que me cuenten historias que mil veces fantasié y nunca pensé vivir.

Hay unos versos que desde hace un tiempo me piden salir a la luz, pero no encuentro a los que los acompañen dignamente. Me parece lógico que aparezcan solos. Con un poco de suerte y trabajo, pronto tendrán compañía.

¿Alcanza que te guste Sabina
Para quererte toda la vida?

Sé que suena un poco loco,
Pero ya aprendí que el amor
Empieza siempre con muy poco.
C.d.B.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Plagio anunciado

Hoy me mandaron un mail con esta frase:

"Mi Hoy desea ser Mañana... tiene problemas de autoestima y desea otra identidad... la de mañana urgente!!!"

Prometo plagiarla. ¿Es delito si uno confiesa de antemano? Supongo que sí, y propongo que me acusen de premeditación y de empobrecer una frase tan bella.

Por lo pronto, me siento “feliz y orgulloso” de estar TAN en sintonía con alguno de mis amigos. Que esa conexión no se corte nunca. Pronto estaremos disfrutándola al máximo.



CdB

lunes, 26 de noviembre de 2007

Me gustaría que fuera canción

Esos pensamientos que vienen y arrastran
toda la alegría que pensaste lograr
más te vale sacarlos rápido de tu mente
antes que te hagan explotar.

Un pensamiento feliz
no debería ser difícil de encontrar
salvo que hubieras olvidado tu alma
en el cuerpo de quien te fuera a traicionar.

¿Y ahora dónde vas a buscar
esa sensación tan necesaria,
esa emoción olvidada
para poder resucitar?

Con toda la ironía que fue capaz
te deseó “renace como el ave Fénix”,
sin imaginar jamás
que convirtiendo tu alma en ceniza
la liberaba de la cadena
de esa dulce y culpable condena.

Es hora de sentir el viento en la cara,
del vértigo en el estómago
ante lo desconocido
alejándote cada vez más
de la sensación de estar vencido.



Hasta el árbol más fuerte
puede quebrarse un día
ante un viento inesperado.
Pero si no cae,
la herida se hace callo.

(¿continuará?)

domingo, 25 de noviembre de 2007

Buscando un pensamiento feliz

Hace tiempo ya comenté, y hasta creo haber agotado a los que me rodean. Todavía me asaltan pensamientos que NO quiero tener. Que no debo. Que no me hacen bien. De hecho, me hacen bastante mal.
Así que estoy en plan de erradicar esta basura de mi cabeza. La forma tradicional sería esperar a que se pase. Pero como no estoy seguro de cuánto tiempo puede llevar, pensé en un anestesiante. Para el mientras tanto.
Necesito un pensamiento feliz. Algo que tape los otros. Algo lo suficientemente poderoso que me permita focalizar el futuro y empezar a enterrar el pasado. Que me permita despegar los pies del barro donde, cada tanto, caigo.
Imágenes.
Las imágenes son fuertes, completas y pueden contener varias ideas asociadas.
Un hombre de espaldas, sentado frente a la computadora, escribe. Sobre el escritorio hay una libreta de notas, un paquete de cigarrillos, encendedor, cenicero, mate y pava. No usa termo. Frente a sí, en la pared, un corcho lleno de fotos, dibujos, recortes. La habitación está a oscuras, parece ser de noche, sólo iluminado por un pequeño velador.
Escribe historias. Saca sus fantasmas, los convierte en algo distinto, los pone en otro lugar, en otro momento, rodeado de otras cosas. Y así los mata.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Un personaje suelto

Caminaba por la avenida, ajena a todo el ruido de su alrededor. Llevaba la mente con un ruido propio, y una bronca angustiante golpeándole el pecho.
-Tranquila, sos sólo un personaje del que escribe-.
Pero la pena seguía ahí.
No por haber perdido algo. De hecho no había perdido nada que quisiera. El problema era que no tenía lo que quería. El problema era que no tenía ni idea lo que quería. El problema era que la pena seguía ahí.
Y cómo explicarle a él su pena. A él que era todo alegría por estar con ella. A él que era todo comprensión, todo cariño. “Hubiera sido un gran amigo”. Claro, si no se hubiera enamorado de él. Si no se hubiera sentido tan atraída hacia él. Y eso era amor. Seguro. ¿Y entonces, por qué la pena? ¿Por qué no mirar hacia el futuro, con esos ojos de esperanza que pensó tener hace tan poco? ¿Por qué el cielo se le nubla cada tanto? Reprimió la sensación de miedo antes que la posibilidad de haber cometido un gran error se le hiciera conciente. No podía seguir cuestionándose. Había dado el salto al vacío. Imposible volver atrás. Otra vez la sensación de vértigo reprimida.

Él caminaba con la mirada baja, perdida, pensando en palabras echadas al mar. Sabe que levantará la vista y la verá sorprenderse. Así lo tiene pensado.

-¿Qué hacés vos por acá?- dijo ella enjugándose la última lágrima.
-Puedo estar donde quiera, no?- contestó él, pero no con un tono peleador o desafiante. Trató de explicarse: –Es que soy yo el que escribe. Sí, es así. No sos más que uno de mis personajes. Nada más, ni nada menos. De hecho, en este momento, yo también soy uno de mis personajes. Es más, sos uno de mis personajes principales. Casi te diría que el único. Porque todos los que nos rodean, o casi todos, no son míos, sino del que lee en este momento-.
-Vos querés decirme que lo que pienso, en realidad no lo pienso yo, sino que el que me escribe, o sea vos, está haciendo que lo piense? Que no siento lo que siento?-
-Claro, y yo también soy uno de sus personajes. Puede hacer que yo haga lo que él quiera, en realidad, lo que él quiera. De pronto se le ocurre que cruce la avenida acá mismo para probártelo. O probárselo, porque no dejás de ser parte de él. Como yo. Como vos de mí…. Sí, es complicado. Pero vos sabés que yo no haría nunca una locura, no?– dijo echándose a correr.

El chofer de colectivo no pudo esquivarlo, o él no quiso ser esquivado.

Ella escuchó el golpe seco, pero no vio su cuerpo arrojado a varios metros. Tuvo el irrefrenable impulso de cerrar los ojos.
Y se quedó ahí, sin poder moverse. Petrificada. Horrorizada. Desconsolada. Impresionada. Con los ojos bien cerrados. Y muy, muy triste. Jamás sabría si él estaba loco.
O si alguna vez volvería a escribir sobre ella.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Juntos La Vida se Disfruta

Finas lágrimas caen del cielo. No podía ser de otra manera.
Seguramente somos muchos los que hoy recordamos a quien nos dejó físicamente hace cuatro años, pero que también nos dejó el alma llena de recuerdos cálidos, alegres, luchadores. Tal como vivió. Con el abrazo siempre a mano, la palabra a tiempo.
Un millonario de afectos. Y un millonario generoso. Siempre tenía para dar.
Conocerlo fue un lujo. Recordarlo, un honor.


Espero que una de estas noches, te me aparezcas. Por lo pronto, trataré de dejarme llevar por la corriente hasta llegar a aguas más tranquilas.

Hasta Siempre, JLVD!

viernes, 26 de octubre de 2007

Antes de partir

Sentado en el borde de la cama. La mirada perdida y los ojos fijos en la valija vacía. Los cajones de la cómoda abiertos. El alma estrujada en el pecho. La garganta reprimiendo un grito, un aullido, un llanto que no decide salir.

Sabe que tiene un buen horizonte. Una oportunidad que no debe desaprovechar. ¿A qué se quedaría? ¿Qué lo retiene? ¿Por qué no puede dejar de pensar en lo que deja atrás y no en lo que tiene por delante?
Sobre la mesa está el pasaje –sólo ida– y los documentos. Ya no hay vuelta atrás, de hecho, no hay dónde volver. Punto de no retorno.

Por décima vez recorre la casa que fuera su hogar. La cabeza no entiende que el corazón ya extrañe cosas tan poco extrañables: un mueble, un cuadro, un portarretrato, una foto… La mesa y las sillas italianas, el banco-escalera rojo, el espejo de marco dorado, la tabla de planchar, la plancha, la sandwichera, son tantas cosas que juntaron con los años, que lo acompañaron todos estos años. Tantas cosas que eran suyas y que ya no lo son. Cosas que ya ni veía, que eran parte de la casa que fuera su hogar. Cosas con historia.
El problema está ahí. Las cosas se quedan, pero él cargará con la historia por mucho tiempo. Hasta escribir una nueva, se repite tratando de convencerse. Palabras de la cabeza que el corazón todavía no puede escuchar.

Los cd´s ya están en la caja. No todos. Por un tiempo no tendrá dónde escucharlos, y además sabe que la mayoría tampoco podría. Demasiada historia. Demasiados recuerdos. También carga varias cajas de libros. No podría dejarlos. Sería como abandonar una parte de sí, esa parte que buscar rescatar.

Sólo falta la ropa. De a poco, la valija vacía en medio de la habitación se irá llenando. Quedarán vacíos los cajones de la cómoda. Y verlos así le recuerda el vacío que siente en este momento.

Una última mirada. Un último recuerdo, que son millones.

lunes, 22 de octubre de 2007

Así son mis lunes....

Tu felicidad, a cualquier costo.

Te felicito. Me encanta que la gente busque su felicidad. A cualquier precio, no importa si es a costa de los demás. La felicidad justifica todo. Para eso estamos en este mundo, para ser felices. No importa cuántas cabezas pises para conseguirlo. En este caso, por este fin, sí se justifican los medios. No lo dudes, por favor. Seguí así. Los que están alrededor tuyo tal vez no lo entiendan, pero quienes te conozcan y te vean feliz querrán ser parte de tu "alrededor". Claro, hasta que tu felicidad necesite de sus cabezas…. Pero igual, habrá otros que te verán feliz y querrán acercarse. Porque la felicidad atrae.
Lo único que te pido es que cuando veas que tus hijos son un escalón más para llegar a tu felicidad, en un rapto de amor maternal, puedas avisar a quienes están a su alrededor para que los corran. Ellos entenderán que sólo querías ser feliz. Siempre podrás justificar tus actos, tal vez con una carta o un diario que les dejes para que lean cuando sean grandes. Vos entendés.
La felicidad cuesta. Pero quedate tranquila, ya verás quién te la pague.

Saludos,
C.d.B.

viernes, 19 de octubre de 2007

Por AMOR al deporte

Después de casi dos meses de tener el corazón (o una parte) concentrado en Paris, de torturar a los conocidos con referencias al Mundial de rugby y de haber abandonado totalmente mi interés por el fútbol local, me dispongo a disfrutar del primer séptimo partido de una copa del mundo en la historia de los Pumas.
Orgullo por los logros, por el espíritu de equipo que demostraron, por el espíritu del juego en sí.
Espero, más que un tercer puesto y una nueva victoria frente a los franceses, que vuelva a aparecer la mística, la garra y el amor propio del equipo argentino. Ese amor propio lastimado por no alcanzar el objetivo fijado en un principio.

Este es un deporte de equipo, donde se depende de cada uno de los quince que entran a la cancha, donde no hay un D10s que te haga ganar el partido. Espero que a pesar de ser el cierre de un ciclo del grupo y el fin del sueño mundialista para algunos de esos 15, no deje de estar presente la idea de que la historia continúa a pesar de los nombres de los hombres. Que hay una historia que respetar, un juego que merece respeto. Y que se lo respeta jugando con el 100% del corazón. Con el cuerpo caliente, y la cabeza fría.

Bueno, no estoy seguro si me gusta algo de lo que escribí. Pero hice una mención horas antes del primer partido, no quise estar ausente en el último.
Por cábala. Por amor a este deporte. O simplemente para sentirme un poquito (muy poquito) parte de esta fiesta.


¡Vamos Pumas carajo!

jueves, 18 de octubre de 2007

La verdad no miente

-Me vas a dar un beso o no?- su tono era una mezcla de ansiedad y enojo.
-Hace rato que te lo estoy dando.-

Creo que no me entendió. Es que me gusta sentir la proximidad, el aroma que se exhala en el momento previo al contacto de los labios.

Por mi parte entendí que ella tampoco era.

La miré un instante a los ojos, esas almendras oscuras en las cuales, poco antes, había fantaseado perderme. Y sonriendo le dije: “Disfrutá de esto, que de todo lo que pase entre nosotros, va a ser lo que más dure."

miércoles, 10 de octubre de 2007

Desde adentro

Su voz surge natural, como de haberla escuchado toda la vida, desde algún punto de mi habitación. No tengo idea de la hora, pero me saca de un sueño profundo.

-Hola papá.
-Hola hija. ¿Pasó algo?
-Siempre pasan cosas, no? Eso está bueno.
-Sí, está bueno.

-Pá?
-Qué, mi amor?
-Sabés que es imposible que yo esté en este momento acá hablando con vos, no?
-Sí, hija.
-Estás llorando?
-No mi amor. Es sólo una lágrima. No llega a llanto. Es que me alegra tu presencia. Sé que estás bien… pero igual tengo que preguntar. ¿Cómo estás?
-Bien, pá. Quedate tranquilo. Está todo bien.
-Me alegro.

-Papi?
-Qué.
-Tenés que estar bien, pá.
-Estoy bien, hija. En serio. A vos no te puedo mentir. Obviamente tengo mis momentos de tristeza, pero creo que en algún punto, también me permito disfrutarlos. El otro día te fui a visitar.
-Sí, lo sé.
-Me viste?
-No seas bobo, pá. ¿Cómo te voy a ver? Pero lo sé.
-Claro. Mientras estaba ahí sentado y miraba las olas rompiendo contra las piedras, se me ocurrió un especie de poema sobre vos.
-Y sobre mamá.
-(sonriendo) Sí, sobre mamá también.
-Me gustó lo que escribiste.
-¿Todo?
-Sí, las maldades que escribiste de mamá me causaron mucha gracia. Al abuelo también le gustó. Se puso contento que hayas vuelto a escribir.
-No está enojado?
-Vos querés que esté enojado. El te manda un abrazo fuerte y dice que la patada que te corresponde la deja para otro momento, pero que no te distraigas porque sigue sobrevolando. ¿Ahora sí estás llorando?
-Puede ser…. De golpe me dieron muchas ganas de abrazarlos.
-Acá estamos. Siempre. Y vos con nosotros.
-Es cierto. A veces me olvido.

-Pá?
-mmm?
-No tendrías que volver a dormir?
-No, me gusta escucharte. Escuchar tu voz.
-Igual, sabés que esta no es mi voz, no?
-Claro.
-Pero te pone triste?
-No es eso. Qué se yo. Siempre le cuento a tu hermano sobre la magia. La magia de la música, que es verdadera magia. Porque de la nada nos hace aparecer sentimientos. Nos pone alegres, tristes…
-Las palabras también tienen esa magia.
-Sí, es cierto. Pero las palabras también pueden hacer aparecer enojos, cosa que la música creo que no.
-Ahora estás enojado?
-No, mi amor. Ahora sólo lloro. Apareció la tristeza.
-Por estas palabras… Igual sabés que es imposible que nosotros hayamos tenido esta conversación, no?
-Lo sé, hija. Te quiero mucho.
-Yo también.
-Y siempre te voy a querer. Pero siempre de verdad.
-De esos siempre que no terminan nunca, no?
-Sí, de esos.
-Chau, pá.
-Hasta siempre, hija. Hasta siempre.

martes, 9 de octubre de 2007

La vida es una moneda

Hoy me encontré una moneda en el piso…. –¡Buena suerte! Un designio del cielo–. Inmediatamente, pensé en quien la había perdido.
¿Buena suerte para mí implica mala suerte para el que perdió la moneda?
¿Todo es un eterno equilibrio?
Para que yo la empiece a pasar bien, ¿alguien tiene que empezar a sufrir?
¿Es justo que uno reste para que otro sume?
¿La justicia es equilibrada?
¿Es justo el equilibrio?
La única verdad es la realidad.

miércoles, 3 de octubre de 2007

¿Más de lo mismo?

Pensando en lo que no quiero pensar.
Me sorprendo reprimiendo y volviendo a esas ideas sin forma, una y otra vez, a esa sucesión de imágenes casi oníricas. Del pasado, del futuro. Pero no del mío. O no solamente mío…

El cielo muestra una calma amenazante. Las nubes me rodean, me invaden. No puedo ver más allá de mi mano. El aire no llega limpio a mi pecho. La perspectiva se enturbia. Sé que el sol está ahí, atrás. Pero dudo….
No dejo de dudar el presente.
Me repito que es cuestión de tiempo. Que ya aparecerá. Que sólo tengo que agarrarme fuerte al apoyabrazos, aguantar la turbulencia.
Si bien tratar de esquivar los golpes es una reacción inevitable, sé que es imposible ver de dónde vienen, ni siquiera verlos venir.
Dedos blancos por la presión, dientes apretados y para adelante.

¿Estoy negando el dolor que siento?
¿Dudo? ¿Reprimo? ¿Oculto? ¿Me escondo? ¿No afronto?
A todas estas preguntas le falta el Objeto Directo. ¿El “qué”?
Inclusive, no estaría mal un pequeño agregado: ¿Qué mierda dudo/reprimo/oculto/no afronto?

Algún consejero/psicólogo/adivino que me eche una mano, plis!!!! Se agradece.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Dulce despertar

Un sonido familiar me trae, poco a poco, una vez más, al mundo de los mortales. Intento mover mis brazos para liberarme de la trampa de sábanas, pero algo obstruye mis movimientos. No me sorprende, sólo me pregunto en qué momento apareció aquella grata sorpresa a mi lado.

No veo su cara, pero reconozco ese revoltijo de pelos. Me es imposible levantarme. He quedado preso de su imagen. Del sonido de su respiración.

El despertador deja de sonar, las agujas del reloj de moverse. El mundo se detuvo. No existen apuros ni urgencias. Todo en la habitación desaparece, y la luz que entra por la ventana sólo la ilumina a ella.

Recorro la parte descubierta de su brazo, que se interna bajo la almohada. La sensación de mis dedos torpes entre sus rulos. La emoción de descubrir lo que ellos esconden. La paz contagiosa de esa brisa que se escurre por su cara.

Levanto un poco su remera, y no puedo evitar apoyar mis labios en su espalda. De a poco el universo se pone en marcha. Las agujas, el despertador. Ella también está de vuelta.
Escucho su vocecita que sonríe. “¡Basta, quero dormir”. Y sonríe. Un beso más. “¡Basta!” y no deja de sonreír.

El sol, cada vez más alto, después de tantos días sin aparecer, me dice que la vida sigue, avanza y debemos andar. Que ya es hora.

Dale, hija. Levantate que vamos al Jardín”.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Un buen comienzo

Luego de abandonar la panza y comenzar a tener un cuerpo de “Adonis”, me comprometo con el cambio. Retomo aquello que abandoné hace tanto tiempo. Anoche, me puse la joggineta, zapatillas, música en los oídos y a correr.

La humedad del ambiente, sobre todo al lado del río, se soporta mejor cuando uno también está todo mojado (léase transpirado).
Más allá de un estado atlético deplorable, la sensación de mover el cuerpo fue reconfortante hasta puntos orgásmicos. La tensión de los músculos, el esfuerzo, la vívida sensación del aire entrando y saliendo del pecho. El cansancio físico y la cabeza fresca.
El disfrute tanto tiempo pospuesto. Libre de culpa y cargo. Libre.

Baño sin apuro, el correr del agua por el cuerpo que se afloja. El agua que limpia y libera. Una especie de bautismo relajante.

Ya puro, una caminata liviana hasta el barcito de Pto. Madero. Me encanta hacer tiempo en bares, cafés y afines. Más cuando tengo con quien hablar o qué leer.
Ceno, leo, hago tiempo. Todo sin apuro. Puro placer. Saboreando lo que viene.

Una película. Caricias porque sí, sin interés, despreocupadas, una charla divertida, cómplice, anhelada. Una caminata del brazo, disfrutando del lugar, de la compañía, de uno mismo.

Y ahí,
después de un rato,
ya sólo conmigo mismo,
darme cuenta cuántas cosas hay que quiero
y no entender porqué no las tenía….

jueves, 13 de septiembre de 2007

Lo confieso: tuve mi lunes negro.

Ódio estar de mal humor. Estar así me pone de pésimo humor. Tanto que ahora siento llegar la angustia. Lenta, invasiva, no se detiene. Arrastra todo lo que quería o sentía unos días atrás.
No me deja pensar, ni dejar de pensar. Ni siquiera puedo explicarla. O no quiero. No quiero volver atrás. Ya había pasado por esto. Y ya estaba bien. O no.
¿Qué etapa me faltó transitar? ¿O es que hay algo que no estoy haciendo bien?
Pero la angustia no cede. ¿Me corro o dejo atravesarme?
¿Y si estoy solo, cuál es el problema? ¿Por qué no puedo disfrutarlo?
Veo a la gente que no es de acá, que sólo lleva su mochila a cuestas, y me dan tantas ganas….. y sé que no podría. Y no sé si las ganas de llorar son por no poder o por lo que no puedo. O por pensarlo, desearlo.
Hoy me ganaron. Hoy siento que me ganaron.
Y duele sentir eso. Sé que pasará, pero hasta que ese momento llegue, no lo creo.

Creer, querer, saber.

En una película, ésta escena duraría como máximo 3 minutos (y, tal vez, hasta sería mucho). ¿Y qué haría el quiebre, el cambio de clima? ¿Una francesita? Y si así fuera, ¿qué mérito tendría yo? Digo, ¿qué habría cambiado en mí?
Hace tanto que no me río con ganas, por nada y sin nada….
¡Hace tanto que no hablo de otra cosa…!

¡Sabina y la puta madre que te parió! ¿Por qué habré elegido sentarme en este bar?

¡Mierda! Ni siquiera puedo pedir otra cerveza! Ufff, ya pude. Sí, Heineken. ¡Ja! Ni siquiera tuve que mirarlo, sólo levantar la cabeza, darme cuenta que me miraba y apoyar el dedo en el porrón. Ya entendió. Quiero otra.
¿Ir a la Facultad? No, sólo buscar un buen lugar para poder llorar.
Porque hablar no podría. Tampoco creo que quisiera. ¿Para decir qué cosa que no haya dicho ya? ¿Para contar qué? No tengo nada nuevo que contar.
Y recordar, ¿para qué? Sólo para llorar…. Y llorar, ¿para qué? ¿Desahogar la bronca? La bronca cambió y fue angustia por mí. ¿Por mí? ¿Qué es en realidad lo que me angustia? ¿¿Haberla perdido?? Eso, mejor a estar con una persona así.
¿Quiero lo que ella tiene, ella que no tiene nada? ¿Lo sé, lo creo o quiero creerlo?

Otra vez, creer, querer, saber….

Por suerte cambiaron el CD…. Creedence no me recuerda a nada.

Corre una brisa fresca.
Creo, sé, que quiero irme…. Apuro la cerveza…. Pero no sé dónde.
Tal vez sea mejor quedarme un poco más, aunque el banco de madera se me esté clavando en los huesos.
Trato de pensar, el porqué de las últimas lágrimas. Seguro que no por ella, sino por mí.

Estoy a cinco tragos de terminar mi cerveza… ¿alguna conclusión?
Mejor, voy pidiendo la cuenta.
Dos tragos.
Prendo el último cigarrillo del paquete.
Pago. Ya me estoy yendo.
Último trago.
Tengo que comprar más cigarrillos.

domingo, 9 de septiembre de 2007

El matrimonio, segùn Domingo F. Sarmiento

Hace tiempo había leído esta carta. Hoy, una nota de Felipe Pigna en Clarín me la trajo a la memoria. Recuerdo la rara sensación que me causó al leer las opiniones del ser humano en lugar de las del prócer. Sus necesidades, su visión del amor, de la mujer, del sexo y el matrimonio.

Carta de Domingo F. Sarmiento a su hijo –


Santiago de Chile, diciembre de 1843

Querido tocayo:
Con el mayor placer he sabido que se ha casado Ud. Con la prima Laura. Era ésta una niña por quien tenía una predilección especial, y no dudo que hará la felicidad de Ud. Recuerdo ahora, no sin lisonjearme de ello, que cuando nos vimos aquí le recomendé que no abandonase a su familia, que necesitaba de su apoyo. Ha llenado Ud… que la naturaleza le imponía y que lo recomiendo más a mis afectos. Esto no quita que esté un poco sentido de que no me haya dado parte, después de ejecutado, para llenar esa formalidad de estilo.
Tentaciones me dan de predicarle un sermón sobre los deberes conyugales, y sobre cierta línea de conducta que yo me propongo guardar para cuando tenga mujer, porque ha de saber Ud. Que por pereza, y por estar casi siempre muy ocupado no he salido a buscar una mujer de que, sábelo Dios, tengo suma necesidad.
Vea Ud. sin embargo cómo miro yo el matrimonio.
No creo en la duración del amor, que se apaga con la posesión. Yo definiría esta pasión así: un deseo para satisfacerse. Parta Ud. desde ahora del principio de que no se amarán siempre. Cuide Ud. pues cultivar el aprecio de su mujer y de apreciarla por sus buenas cualidades. Oiga Ud. esto, porque es capital. Su felicidad depende de la observancia de este precepto. No abuse de los goces del amor; no traspase los límites de la decencia; no haga a su esposa perder el pudor a fuerza de prestarse a todo género de locuras. Cada nuevo goce es una ilusión perdida para siempre; cada favor nuevo de la mujer es un pedazo que se arranca al amor. Yo he agotado algunos amores y he concluido por mirar con repugnancia a mujeres apreciables que no tenían a mis ojos más defectos que haberme complacido demasiado. Los amores ilegítimos tienen eso de sabroso, que siendo la mujer más independiente aguijonea nuestros deseos con la resistencia.
Deje a su mujer cierto grado de libertad en sus acciones y no quiera que todas las cosas las haga a medida del deseo de Ud. Una mujer es un ser aparte que tienen una existencia distinta de la nuestra. Es una brutalidad hacer de ella un apéndice, una mano para realizar nuestros deseos.
Cuando riñan, y esto ha de haber sucedido antes de que reciba ésta, guárdese por Dios de insultarla. Mire que he visto cosas horribles: la primera palabra injuriosa que la cólera del momento sugiera deja una idea en su espíritu: si en la primera riña le dice Ud. bruta, en la segunda le dirá infame, y en la quinta p…. Tenga Ud. cuidado con las riñas y tiemble Ud. no por su mujer, sino por la felicidad de toda su vida. En fin, no quiero hablar màs de esto.
(…)
Démele un fuerte abrazo a Laura.
A Dios, pues.
Domingo F. Sarmiento

viernes, 7 de septiembre de 2007

HOY MI CORAZÓN VUELVE A SUFRIR.

París, la ciudad de las luces. En la ciudad ícono de los enamorados y el romanticismo…

¡VAMOS PUMAS CARAJO!

miércoles, 5 de septiembre de 2007

CUESTIÓN DE PESO$.

Ok. Ya está bien. Me acabo de pesar: ¡66 kg!
¡Estoy pesando menos que a los 18 años!
Hernan, ¡ya puedo lucir con elegancia europea la camiseta del Barcelona que me regalaste!

Para los registros de la empresa: llevo bajados 15 kilitos en poco más de un mes….

Creo que es tiempo de comer algo. Por cierto: ¡He comprobado que el mate no engorda!

Si querés llorar…

“Date un tiempo y lugar para llorar” me dijo una amiga. Y es que las lágrimas me sorprendían en los lugares más incómodos. "Haceme caso, encerrate dos o tres días a llorar".
Pero era imposible. De golpe me daba cuenta que no tenia un segundo para mí, sólo para mí y mis lágrimas. Sabía que el llanto me iba a sacar de encima ese peso que me habían puesto en el pecho. Sabía que luego de una buena sesión de llanto, todo empezaría a estar mejor. Pero no encontraba ni el lugar, ni el momento. Intenté un domingo caminando por San Telmo, pero el aire fresco, las callecitas, la plaza, la feria, todo me calmaba.
“¡No quiero alivio! ¡Quiero llorar de una vez como dios manda!” me repetía.

Debo confesar que soy raro con el tema. Me cuesta mucho ponerme a llorar, y si estoy acompañado, peor. Porque, en mi increíble estupidez, intento contar lo que me pasa en vez de llorar, y si lloro y cuento, sale un balbuceo mocoso horrible. Para evitarlo, me acostumbré a no llorar en público. Eso sí, se me caen las lágrimas con cualquier publicidad pedorra. Y ahora, más.
Hace un par de semanas llevé a los chicos a ver Los Simpson al cine. ¿Podés creer que en una parte me emocioné tanto que empecé a lagrimear? Justo en ese momento aparece un cartel que dice "continuará". Chau, dije, se viene un intermedio y yo así. ¿Cómo le explico a los chicos? Por suerte, apareció otro cartel diciendo: “inmediatamente” y la película siguió.

Una noche, después de dormir a los “angelitos”, me recosté a leer algo del amigo Cortazar hasta que llegara el sueño. Y llegó.
Pero a mitad de la noche, como ya era costumbre, me desperté. En vez de ir a la cocina a prender un cigarrillo, me obligué a quedarme acostado, pensando. Pero nada, ni una lágrima, cero angustia. No había recuerdo (verdadero o inventado) que humedeciera mis ojos. Y así estuve un rato hasta que volví a caer en brazos de Morfeo….
Soñé. Soñé mucho y muy vívido, tanto que me desperté bañado en lágrimas. Ahora sí, me dije. Ahora no pienso parar.

Quince segundos después, sonó el despertador. Me levanté resignado. Sin poder creerlo. Sin tiempo para lágrimas. Tenía que hacer el desayuno de los chicos y apurarme para llevarlos al cole.

-“No sé cuánto tiempo más me van a aguantar las llegadas tarde en el laburo….”- pensé.

lunes, 3 de septiembre de 2007

A mi ex

Dame sencillamente
lo que más te guste
Dame solamente
Lo que más te guste
Y nada más

Es que estás llena de sombras
Y ensorbreciste la casa
El nido estaba caliente y acabó por enfriar.
A veces duele mentirte la verdad
Es que te veo acovacahada
Como una fiera acorralada
Que solo a mi quiere atacar

Por eso
Dame sencillamente
Lo que más te guste
Lo que más te guste Dame solamente
Lo que más te guste
Y nada más

El esfuerzo te afea
Solo curvas en la espalda
La vida pierde la gracia
para el que olvida celebrar

Y me pedís lo que no tengo, mi bien
Lo que hago no te alcanza
No hay pan que tape el agujero
El de la angustia existencial

Por eso
Dame solamente
Lo que más te guste
Y nada más

Está hinchada mirando el suelo
Con una virgen en tu regazo
Te deshiciste de vos
Y ahora lo culpás a Dios

Es que amo tu sonrisa
Y lo demás no me hace falta
Si bailaras para el cielo esta noche amor
Buenos augurios llegarán

A veces me siento cruento
Al fantasear con tu vida
No pongo de más expectativas
De que vayas a cambiar

Y a veces te volvés exigente
Esperando magia en mis propuestas
Pero alguna absurda respuesta
Te vuelve a decepcionar

Dame sencillamente
Lo que más te guste
Lo que más te guste
Dame solamente
Lo que más te guste
Y nada más.
Bersuit Vergarabat - Sencillamente

viernes, 31 de agosto de 2007

Susurros en la noche

Eran como la doce de la noche. Abrí la puerta con sumo cuidado para no molestar. El departamento estaba vacío. Sabía que El Nene dormía en lo de la novia, pero suponía que el Carioca me esperaba.
Me propuse disfrutar de un rato de soledad, algo sumamente difícil en ese monoambiente tan concurrido de gente diversa…

Me senté en la máquina lleno de palabras dichas, con los oídos dulces. Una emocionada paz me invadía. No pude evitar disfrutar un cigarrillo mientras repasaba las últimas horas de mi día. La caminata sin rumbo ni apuro, la pérdida de tiempo sin culpa ni compromiso, las risas injustificadas, las miradas y los guiños conocidos.

Algo del otro lado de la pared me sacó de ese estado hipnótico. Un quejido ahogado, un suspiro a los gritos. Miré al cielo (raso) buscando una explicación para tan desafortunada e inoportuna interrupción.

No pude evitar envidiar la situación y preferí evadirme poniendo algo de música. Después la tele, pero era imposible concentrarme en otra cosa que no fuera lo que pasaba pared de por medio. “Voy a tener que estrechar la mano del vecino, tan hábil para arrancar semejantes expresiones de una mujer….” pensé.

Ya pasaban de la 1.30 a.m. y la cosa seguía más o menos con el mismo tenor e intensidad. “No puede ser”, me dije, “ahí tiene que haber varias personas”. Acto seguido se sucedieron imágenes non-santas en mi cabeza. Me acordé del Carioca, que estaba desaparecido. ¡¿Estaría en el departamento de al lado?! Me imaginaba sus palabras del día siguiente: “¡Qué lástima que no viniste! Estuvo increíble….”
Para las dos de la mañana, y como la situación no decaía, mi perversa curiosidad pudo más. Me fui hasta la puerta de entrada que linda con la del vecino. Quería escuchar con un poco más de detalle y ver si habían voces conocidas…. Quién sabe…
Apenas abrí mi puerta identifiqué la voz femenina que me había atormentado durante dos horas: Janis Joplin.
Por cierto, un discazo.

No pude más que reírme de mí, de mi imaginación. Pero llegué a una conclusión que me llenó el corazón de alegría.
La depresión, retrocede en mi cuerpo con gran velocidad. Vuelvo a ser quien, alguna vez, supe ser….

miércoles, 29 de agosto de 2007

Exploté

¿Qué por qué te trato así?
Porque me duele toda tu hipocresía. Porque no puedo creer que tengas tanta capacidad de mentir. Porque no puedo creerte nada.

¿Qué no entendés?
Y si no entendés, ¿por qué te disculpás? Sínica.

Pensar que anoche, Lady V me hizo ver las fotos... Veía nuestras caras de hace unos meses atrás…. ¡Qué cambiados estamos ahora!

¿Esa expresión era de felicidad o también estabas disimulando? ¿Y ahora? ¿Seguís con la mirada disfrazada?
¡Lo tuyo no es una careta, es una venda!

¿Te asombra que reaccione de esta manera? No te mientas, no es una nueva faceta mía. Por más justificativos que te inventes, sabés que los únicos derechos que tenés, te los dan los libros legales. Que tu discurso ético, moral es un montón de palabras vacías. Porque las ideas se completan con los actos. Y vos, querida mía, has actuado. Y tus acciones te definen como lo que sos.
Espero no olvidarme nunca.

Ojalá pudieras hacerme un favor inmenso,
y desaparecer.

¡Tengo Miedo!

Que los horóscopos domingueros de Clarín y La Nación estén acertando a lo que me pasa, me da miedo.
Ahora que Nik hable sobre una de mis mayores preocupaciones del momento, me hace pensar….
¿Será que estoy muy sencible y pienso que todas las canciones están escritas para mí o alguien me quiere decir algo???
Por favor, que alguien me pare esta paranoia! Gracias.

martes, 28 de agosto de 2007

El mar se las llevó

Una, la más pequeña,
la que apenas pude conocer,
Habita ahora en un mar de plata.

Se fue a poco de nacer.
Su recuerdo, como las olas contra la roca,
salpica lágrimas contra mi pecho,
dejándome un gusto salado en la boca.


La otra,
que compartió conmigo su pasado,
sin mirar atrás,
así, nada más,
se fue con un pescado.

Yo también recomiendo películas. (a mi amigo invisible)









Un hombre de honor que pierde todo lo que quería

Y se levanta contra los responsables

















Por cierto, a mí no me molesta el final de ésta película.
¿a vos, amigo, cómo te cae?
Te sigo deseando lo mejor…. Porque seguro que lo merecés.

lunes, 27 de agosto de 2007

¿Cómo estoy hoy?

"El futuro llegó hace rato", dice una canción que me gusta mucho. Aunque a veces se me pierda de vista por un momento, sé que vamos a estar mejor (los chicos y yo). De hecho, por mi parte, ya estoy mejor. Mejor que hace un par de semanas, y también que hace 10 años atrás.
Vuelvo a ser persona. Dejo de abandonarme por temor al abandono, a la pérdida. Me vuelvo a encontrar y me gusta lo que veo, y mucho más lo que veré.
Ya viví la peor situación como padre (con la muerte de M). También, la peor como marido. Y sigo de pie. Orgulloso de resistir los golpes sin haber traicionado mis más profundos valores: Respeto, amor, sinceridad, reflexión.
Aposté, ciego, todo a un número. Y perdí. Pero también gané. Porque en definitiva, de toda situación se aprende algo. Porque el que no aprende, repite errores, vuelve por pasos ya dados, no crece. Se comienza a mentir a sí mismo, empieza a poner en los demás culpas, necesidades y soluciones que sólo están dentro de uno.
El que pierde debe pagar. Hoy estoy pagando con el dolor de lo que pudo haber sido y no fue. Nunca fue. Y hay que pagar con gusto, porque se aprendió. Sabiendo que las deudas que se arrastran, se pagan con intereses altísimos (viejos errores, nuevos fracasos, viejos + nuevos dolores causados/sufridos).
Pero dije que también gané, así que espero con tranquilidad al momento de cobrar, que siempre llega más lentamente, pero también es mucho más duradero.
Eso sí, jamás agradeceré esta nueva posibilidad que ME costó tanto dolor, tanto amor roto. Como no se agradece a la mano del asesino la muerte de su víctima; como no puede agradecerse al genocida de Galtieri y su guerra el regreso de la democracia. Como no puede agradecerse, bajo ningún concepto, que la aparición de una bacteria o una enfermedad reuna a una familia. Maldita bacteria. Maldita enfermedad.
Sólo porque tenemos por quién seguir (a aunque fuera por uno mismo), nos cobijamos bajo la idea de sacar algo positivo de los malos tragos de la vida.
Como verás, todavía el dolor y la bronca están demasiado juntos. Aunque los dos se van sosegando. Dolor y bronca por la traición, por la mentira.
Me traicioné al abandonarme y me mentí al creer que había valores compartidos: compromisos básicos, confianza mutua, respeto, amor.

Es difícil poder digerir que la ventana abierta, la libertad, alguien la usó para meter a otro dentro de la familia. Otro que, sin que supiéramos, se sentó en mi mesa, durmió conmigo en mi cama, que paseó conmigo y los chicos, que compartió mi intimidad. Y siempre duele más cuando el "entregador" es alguien de adentro. Porque es del Adentro donde uno jamás espera el golpe. Porque el Adentro es el refugio, es donde uno cura sus heridas, lava sus trapos más oscuros y se hace fuerte para enfrentarlo. Porque el Adentro es lo que uno defiende con la vida de ser necesario.
Garabateando unas líneas, el otro día pensaba en el cuento de la muerte de Julio César, cuando después de saberse traicionado por el Senado, siente el último puñal en la espalda y el primero en el corazón: "¿Tú también, hijo mío?" Seguramente haya sido el dolor más profundo: la traición del más querido. ¿Cómo seguir creyendo? ¿Cómo confiar en uno mismo, luego de cometer el error fatal de confiar en alguien que no sabe respetar la confianza?
Supongo que aprendiendo. Abrasándose a los valores que uno sostiene, y a los que están a nuestro lado por si necesitamos un sostén hasta que el suelo deje de temblar.

Los gatos negros son hermosos, pero por las dudas, no quiero que se me cruce ninguno más. Para mi vida, quiero lejos a los gatos negros.

Ese es un buen comienzo.

No me gusta lo que ví

Ayer te miré por un instante y no me gustó lo que ví.
Me sorprendió verte así y no entendí. Y aunque no quise, tuve que pensar en vos. En lo que estabas pasando.
Pero no pude llegar a ninguna idea clara. Me faltan datos. Je. Lógico.

Quiero que sepas, que no te perdono. Pero me es imposible no preocuparme. No sé si por vos o por la madre de mis hijos. No importa, da lo mismo.

Supuestamente habías encontrado la felicidad que tanto buscabas. Pero tus ojos no reflejan eso. Consejos no puedo darte. Apoyarte, no me corresponde ¿Qué hacer entonces?
¿Desearte lo mejor? No sería sincero.
Tampoco creo que te sirva un exceso de sinceridad….
Es difícil.

Lo único que puedo suponer es que estás yendo demasiado rápido. Tu cabeza no para un segundo. Estás en demasiados lugares, en demasiadas decisiones al mismo tiempo. Y tal vez, como entendí yo y vos no, este no es el mejor momento para decidir…. ¿qué te apura?

Parece que estás viviendo distintas etapas todas juntas…. Y ninguna de la manera correcta ni con sus tiempos. Estás contenta cuando deberías estar triste, estás enojada cuando deberías estar tranquila para pensar, estás triste cuando deberías estar contenta. Todo mezclado….

Date tiempo para vos. Apoyate en los que te conocen y te quieren. Familia, amigos. Hablá con ellos. Hablá de vos. Tomá aire, dejá que las pulsaciones se regulen y pensá en vos, y en nada más que en vos.
Olvidate de la separación, la facultad, los chicos, la plata, la casa. De todo. Pensá sólo en vos, en tu relación con vos misma. Repito, olvidate de lo que te rodea. Una semana, dos tres, lo que necesites. Andate lejos, apagá el celular. Respirá.
Cuando vuelvas, todo lo que dejaste (la separación, la facultad, los chicos, la plata, la casa) van a seguir estando en el mismo lugar. Tal vez tengas la suerte de traerte a vos misma con vos. Tal vez, tengas la suerte de poder ver con tus ojos.

No vas a volver siendo una mejor persona (tampoco una peor).
Ojalá vuelvas sabiendo qué clase de persona sos.

Palabras desveladas






¿Qué hacer con las palabras que diría y nunca dije?
¿Cómo escribirte si ya no estás?

Porque decir “te amo” era muy poco
comparado a lo que el corazón me dictaba.

Porque las palabras no pueden -jamás podrán- ni por un segundo
describir tu imagen (en mi alma) grabada.

Tanto amor roto. Tanto dolor.

Maldita la mano que hundió el puñal.
Maldita la mano que intente sacarlo.

Porque lo que se debe, se paga.
Lo que se deja, se va.

Si el dolor es la única moneda,
tengo suficiente para cancelar lo que deba.

domingo, 26 de agosto de 2007

Por miedo a perderte, te perdí.
Así que de ahora en más:
El día que te ame, te lo diré.
El día que te odie, te lo diré.
El día que te olvide… no diré nada.