Supongo que las fechas, imbéciles numeritos que nos condicionan ridículamente la vida, ayudan a exacerbar esta sensación. 13, 24, 31. Números que nos recuerdan que nos sentimos solos. Que nos hacen mirar para atrás, añorar situaciones, calcular estadísticas tontas de nuestra vida (primera navidad después de 15 años, lo que hacía hace 365 días atrás, las cosas que se decían, y cosas por el estilo).
Así que esto es la soledad?
La necesidad de llenar el vacío con ruidos, la música que nos habla de cosas que no queremos escuchar, y la necesidad de no quedar en silencio. La ansiedad por hablar, y no tener tema de conversación. La permanente presencia de los que no están y la propia. El impulso de correr bien lejos, y no querer abandonar lo que tenemos. Las ganas de encontrar algo para leer, y no poder frenar la vista sobre las letras a las que no le encontramos sentido.
Así que esto es la soledad.
Las horas pasan lentas, pero el fin del día llega rápido, y sin dejarnos nada que recordar. Demasiado rápido. Entonces pienso que es mejor tener la clara percepción que el tiempo transcurre lentamente, y no que el final del día te sorprenda sin haber tenido conciencia del transcurrir. Ser conciente de haber muerto un día más, sin haberle dado el valor que habría que darle a los días, a la vida. Eso que va pasando, mientras vos no te ocupás de nada. Te hacés cargo de nada. Te enfrentás a nada. Tener la conciencia del adormecimiento de los sentidos y los sentimientos es el vacío más grande. Un día sin tristezas ni alegrías. Eso es la soledad? No tener plan para hoy, ni para mañana.
No, eso es otra cosa....
Nada es para siempre. Ni siquiera esto. Así que disfrutalo ahora. Mañana habrá otra cosa. Algo nuevo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario