Pensé haber tocado el cielo con las manos. Pero en realidad, como mi vida está patas para arriba, no me había dado cuenta que me metía en un infierno. Uno conocido.
Te llamé pero no estabas, así que leí tu blog para sentir un poco tu presencia... Pero no es lo mismo. Así que te escribí el mail anterior.
Quiero volver el tiempo atrás. No mucho, con una semana alcanza. Quiero haber escuchado a mi cabeza, y que no le diera bola al resto de mi cuerpo.
¿Por qué me dan ganas de llorar cuando no puedo, cuando no estás cerca y te empeñas en que te cuente por teléfono??
Es poco lo que vamos a poder hablar. Te aviso que las palabras se me atragantan en el nudo que tengo en la garganta. Y no es éste el lugar para tratar de desatar nada.
Debería sentarme en la punta del obelisco y gritar a todos los vientos: "SOY EL BOLUDO MÁS GRANDE DEL UNIVERSO. ¡ADMÍRENME!"
Y no digo más.
Espero verte. Vení pronto al refugio a traerme agua y algo de comer. No estoy de ánimo para portarme mal. Vení tranquila.
Y gracias por todo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
hola! No habia leido este escrito... me pregunto cómo estarás hoy??? Espero que mejor, más calmo... contame a través del blog dale?? yo prometo dejarte mensajes y leerte. siempre besos!
Publicar un comentario