-Me vas a dar un beso o no?- su tono era una mezcla de ansiedad y enojo.
-Hace rato que te lo estoy dando.-
Creo que no me entendió. Es que me gusta sentir la proximidad, el aroma que se exhala en el momento previo al contacto de los labios.
Por mi parte entendí que ella tampoco era.
La miré un instante a los ojos, esas almendras oscuras en las cuales, poco antes, había fantaseado perderme. Y sonriendo le dije: “Disfrutá de esto, que de todo lo que pase entre nosotros, va a ser lo que más dure."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario