Finas lágrimas caen del cielo. No podía ser de otra manera.
Seguramente somos muchos los que hoy recordamos a quien nos dejó físicamente hace cuatro años, pero que también nos dejó el alma llena de recuerdos cálidos, alegres, luchadores. Tal como vivió. Con el abrazo siempre a mano, la palabra a tiempo.
Un millonario de afectos. Y un millonario generoso. Siempre tenía para dar.
Conocerlo fue un lujo. Recordarlo, un honor.
Espero que una de estas noches, te me aparezcas. Por lo pronto, trataré de dejarme llevar por la corriente hasta llegar a aguas más tranquilas.
Hasta Siempre, JLVD!
miércoles, 31 de octubre de 2007
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