Sentado en el borde de la cama. La mirada perdida y los ojos fijos en la valija vacía. Los cajones de la cómoda abiertos. El alma estrujada en el pecho. La garganta reprimiendo un grito, un aullido, un llanto que no decide salir.
Sabe que tiene un buen horizonte. Una oportunidad que no debe desaprovechar. ¿A qué se quedaría? ¿Qué lo retiene? ¿Por qué no puede dejar de pensar en lo que deja atrás y no en lo que tiene por delante?
Sobre la mesa está el pasaje –sólo ida– y los documentos. Ya no hay vuelta atrás, de hecho, no hay dónde volver. Punto de no retorno.
Por décima vez recorre la casa que fuera su hogar. La cabeza no entiende que el corazón ya extrañe cosas tan poco extrañables: un mueble, un cuadro, un portarretrato, una foto… La mesa y las sillas italianas, el banco-escalera rojo, el espejo de marco dorado, la tabla de planchar, la plancha, la sandwichera, son tantas cosas que juntaron con los años, que lo acompañaron todos estos años. Tantas cosas que eran suyas y que ya no lo son. Cosas que ya ni veía, que eran parte de la casa que fuera su hogar. Cosas con historia.
El problema está ahí. Las cosas se quedan, pero él cargará con la historia por mucho tiempo. Hasta escribir una nueva, se repite tratando de convencerse. Palabras de la cabeza que el corazón todavía no puede escuchar.
Los cd´s ya están en la caja. No todos. Por un tiempo no tendrá dónde escucharlos, y además sabe que la mayoría tampoco podría. Demasiada historia. Demasiados recuerdos. También carga varias cajas de libros. No podría dejarlos. Sería como abandonar una parte de sí, esa parte que buscar rescatar.
Sólo falta la ropa. De a poco, la valija vacía en medio de la habitación se irá llenando. Quedarán vacíos los cajones de la cómoda. Y verlos así le recuerda el vacío que siente en este momento.
Una última mirada. Un último recuerdo, que son millones.
viernes, 26 de octubre de 2007
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1 comentario:
no deberíamos tener tanto apego a las cosas, no??? pero es casi inevitable... voto por un mundo de cosas descartables, que no dejan recuerdos ni marcas más allá de las que ya quedan en nuestras almas que son muuchas... Es suficiente con esas huellas, no???
Va a estar todo bien. Lo sé.
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